Muy recuperada de su reciente intervención quirúrgica, la colaboradora ha regresado radiante a su sillón de ‘Sálvame’. ¡Y hasta se ha marcado un baile!


Dos semanas después de su operación de cervicales, Lydia Lozano ha regresado a ‘Sálvame’. Lo ha hecho radiante, guapísima, con muy buen aspecto… y transportada por un enfermero en una silla de oficina con ruedas. Una escena tan simpática como ocurrente que Jorge Javier Vázquez ha celebrado nada más verla. «Estás guapísima», le ha dicho. La periodista comentaba: «Me he operado solo para que me pongáis esta silla. Lo pedí por Navidad».

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Luciendo un vestido de colores, la colaboradora no ha dejado un detalle al azar. Gracias a un larguísimo pañuelo azul ocultaba las vendas y las marcas de su reciente intervención. Y para presumir de piernas bonitas, que las tiene, elegía un diseño a la altura de las rodillas que dejaba ver una de las zonas más atractivas de su anatomía.

Lydia Lozano se marca un baile en su regreso a ‘Sálvame’

Feliz, y con muchas ganas de estar de nuevo en el trabajo, Lozano se ha puesto de pie tras hacer el paseíllo hasta su sillón. ¡Y hasta se ha marcado un baile al ritmo de Tina Turner! Su regreso, está claro, ha sido 100% a su estilo.

Quien tampoco ha pasado desapercibido ha sido su acompañante. Un atractivo cuidador llamado Víctor que ha despertado el interés del presentador. Tan guapo le ha parecido que hasta le ha pedido que se quite la mascarilla para apreciar bien sus rasgos. Incluso lo ha invitado a permanecer al lado de Lydia durante la emisión del programa…

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La última vez que tuvimos noticias sobre el estado de salud de Lydia Lozano fue hace tan solo tres días. La colaboradora intervenía en directo en ‘Sálvame’ para contarles a sus compañeros cómo aún sentía fuertes dolores tras su intervención quirúrgica. «Estoy chunga porque cuando salí del hospital la gente decía que bien se la ve. Y estaba un poquito dopada», decía. «Me estaba aplastando la médula. No es que estuvieran pegadas aplastándome la médula… Pero si ves tenía todas las cervicales pegadas. Por eso tengo un centímetro y medio más. Todavía sigo con el sistema nervioso… No siento, no podía escribir. Tengo el hormigueo todavía.  Si me llego a caer o me doy con un coche no hubiese terminado bien».

Asimismo, revelaba que aún sentía las molestias previas a su paso por el quirófano: «Todavía no tengo sensibilidad en los dedos. Tengo el hormigueo todavía. Me haces la prueba del covid y no siento nada».