«Donde no me quieren es porque no me merecen», ha explicado el bailarín al conocer su cese como colaborador del programa. «Sálvame se va a pique».


Un total de 83 días han pasado desde que Antonio Canales fuera contratado como colaborador en ‘Sálvame’. Pero su experiencia como tertuliano ha llegado a su fin. Este miércoles, en riguroso directo, le han comunicado su despido. Tras haber vivido 65 horas en directo en el programa, su (corta) aventura como personaje televisivo ha llegado a su fin.

«No ha cumplido las expectativas del programa y la directiva ha decidido prescindir de sus servicios», ha explicado la dirección de La Fábrica de la Tele en el vídeo de despedida que le han dedicado al bailarín. Así, después de apenas 13 jornadas de trabajo en las que han echado en falta mayor participación por su parte, le han dicho adiós.

«No me merece la pena aguantar tantas cosas»

El bailarín no se ha tomado la noticia con demasiada sorpresa. Es más: era algo que se esperaba. Resignado, decía: «He aprendido lo que no hay que hacer. Tengo unos valores… Donde no me quieren es porque no me merecen». En un principio se ha mostrado tranquilo y ha restado importancia al cese de su contrato: «No me merece la pena dejar a mi perra solita tantas horas en el chalet de Madrid, estar tantas horas aquí y aguantar tantas cosas… Me gusta hacer las cosas con mi inteligencia y con mi saber hacer», añadía». Pero a medida que avanzaba su discurso fue lanzando, una tras una, las lecciones que el ha aprendido en su breve periodo como colaborador. También las enseñanzas que, a su juicio, ‘Sálvame’ debería aprender de su «peor verano» en lo relativo a audiencias.

Telecinco

«Era muy evidente… Mi mánager no pierde el tiempo. Voy a seguir trabajando en la casa, en otro programa con otro perfil, más adecuado a mis formas. Estábamos esperando a terminar el contrato para poderlo anunciar. Ya se anunciará, no quiero desvelarlo ahora. Me gusta decir las cosas en su momento… Me gustaría presentar otro perfil de programa, uno que hablara de cultura, pero en Mediaset es muy difícil… es como follarse a una hormiga y preñarla. Pero esa es mi intención, pero para eso todavía me queda aprender mucho», reconocía al inicio de su conversación con Carlota Corredera.

«Solo me habéis invitado unos días a merendar, nada más»

Minutos después de ver el vídeo que le han dedicado como despedida, Canales decía: «Qué gracioso… así como si fuéramos unos colegiales, qué gracioso. Me hubiera gustado haberme ido con más audiencia en el programa y echarme en ese momento». Poco a poco iba ganando confianza y se mostraba más sincero: «Me hubiera gustado irme habiéndome sentido una mijita más héroe. Pero juzgarme así… las estadísticas que manejáis en La Fábrica de la Tele dejan mucho que desear. Yo hablo muchas veces diciendo muy poco. Y gano más por lo que callo que por lo que digo. Ya veces prefiero escuchar y callar». A la presentadora no le hacían demasiada gracia sus comentarios. «Ellos dicen que en 5 horas, la media de lo que hablas son 5 minutos», le espetaba. Entonces, sin perder la compostura, el artista ha lanzado balones fuera: «Que tú defiendas a tu casa es normal. Esta no es mi casa. Solo me habéis invitado unos días a merendar, nada más. Tú comes en esta casa, pero yo solo he venido a merendar».

«Me trasladas que estás muy enfadado», le contestaba Corredera. «¿Yo?», replicaba el andaluz. «Estoy hablando con mucha naturalidad. Si quieres dile a Conchita que me haga un polígrafo. No estoy nada enfadado». La gallega insistía: «Has dicho que gracias a estar aquí te ha servido de escaparate. No somos los malos de la película«. Canales puntualizaba.: «No he dicho que seais malos, solo he dicho que no estoy de acuerdo con las estadísticas que habéis sacado… Se puede joder, pero no arrancar los pelos. A mí es muy difícil sacarme de mis casillas. Que llevo muchas horas de vuelo».

«No se puede ser aburrido, reinventarse, no se puede agotar a la audiencia, los señores que hacen los guiones tienen que empezar a cambiar… Si la gente hace zapping es porque algo se está haciendo mal. No seré yo el responsable de esto», continuaba Antonio Canales. «Se va a ir ‘Sálvame a pique. Este huevo está muy bien, pero hay que reinventarse y darle un poquito de salvia al programa. No estoy diciendo nada que sea mentira».

«Me parece muy sana la autocrítica. Escucho muy atentamente lo que estás diciendo. Esperaba escuchar algo de autocrítica sobre tu trabajo», le recriminaba Carlota Corredera. «¿Quieres que sea un buen periodista en cuatro meses que estoy a tu lado, cariño?», soltaba el sevillano. La tensión entre ellos iba en aumento. «Aquí hay muchos colaboradores que no son periodistas… Yo no podría bailar una jota aragonesa», comentaba la presentadora. «¿A que te pongo un zapateao?», bromeaba Canales. La gallega «A mí no se me ocurriría criticar cómo bailas tú y cómo haces tus espectáculos».

«Agotáis a la audiencia»

«No estoy criticando, estoy dando una opinión que es razonable y es justa. Para que lo sepa la audiencia, es el peor verano de share de la historia de ‘Sálvame’. Lo que tenéis que hacer es reinverntarse, buscar cosas nuevas para atraer a la audiencia, dejar de joder con la pelota, dejar de mirarse el ombligo. Como decía Héctor Lavoe: No se puede vivir de las noticias de ayer. Una noticia cuesta mucho dinero, pero cuando se agota se acabó esa noticia. Y vosotros os empeñáis en seguir con ella, con lo cual agotáis a la audiencia. Es una forma de parecer. Ahora haced lo que os dé la gana», zanjaba. De inmediato, las redes sociales ardían y las quejas por su despido en directo han hecho arder Twitter, donde su nombre se convertía en trending topic.