«Yo sé que estoy solo en este mundo y cuando empiezo a crear esta vida paralela se hace una pelota. Son demonios internos con los que no puedes, ni siquiera, dormir por las noches», ha reconocido.


José Antonio Avilés está viviendo, los que posiblemente pueden ser, sus momentos más complicados. El colaborador de Mediaset se encuentra en el punto de mira por un controvertido pasado. El joven ha dado la cara en el programa en el que trabaja, ‘Viva la vida’, y entre unas lágrimas desconsoladas, ha reconocido que no está bien, ha entonado el ‘mea culpa’, ha pedido perdón y ha revelado su dura infancia marcada por el acoso escolar.  Participó en ‘Supervivientes’ para pasar página: «No estoy bien y más hablando contigo, jamás pensé que mi vuelta a mi programa sería así».

«La única culpa la tengo yo, José Antonio», ha afirmado totalmente roto y sin poder evitar las lágrimas que han sido protagonistas en toda la entrevista. Ha añadido que su comportamiento no responde a ninguna estrategia. «Me avergüenza mucho todo porque creo que mi programa se ha comido durante un tiempo cosas que no se tenía que comer, quiero dar las gracias al programa y a todos mis compañeros porque habéis luchado contra viento y marea y es justo reconocerlo y dar las gracias e incluso pediros disculpas».

Emma le recordaba que había dejado a ciertas personas dañadas en el camino: «He causado mucho daño, pero jamás he querido hacerlo», indicaba. Ha recalcado que, sobre todo, ha herido a su familia, también a una persona importante en vida, su expareja, y ajena a la televisión, quien fue el primero en advertirle: «Frena y busca ayuda. Me tendió su mano y me acompañó al psiquiatra y al psicólogo. Esa persona hoy no está en mi vida, quizás, por todo esto».

«Me pegaban diariamente»

«El precio que vas a pagar no te compensa», le recordaba la presentadora. Avilés ha insistido que la vida le había dañado mucho, pero que nunca había tenido intención de hacer todo lo que ha hecho. Y, muy emocionado, ha señalado estar arrepentido por sus acciones. En septiembre empezó a tener ataques de ansiedad, entonces acudió al médico y fue cuando comenzó a acudir al psicólogo. «Empecé a vomitar todo lo que era mi vida paralela».

Fue entonces cuando fue consciente de que tenía un problema, un asunto que arrastraba desde su infancia: «Tengo muchos miedos y muchos demonios dentro del cuerpo con los que no soy capaz de convivir». Sin embargo, no quiso compartir este problema con nadie. «Para mí es un alivio que se sepa todo. Todo esto empezó en el cole con seis años. Fueron los años más duros de mi vida. En sexto de primaría era una persona bastante afeminada y gordito. Eso la gente no lo entendía».

Sufrió acoso escolar, algo que aún no ha superado: «Me pegaban diariamente, no era solo en el cole. Salía a la calle y la misma gente me buscaba. No tenía amigos chicos porque me daban miedo». Durante aquella época, su familia se convirtió en su principal apoyo: «Mis padres lucharon contra viento y marea por sacarme de ese cole. Fue cuando me marché del colegio de mi pueblo. Mi vida paralela empezó a crecer. Llega un momento en el que necesitas crearte otra persona a la que golpeen y hagan daño».