El diseñador ha compartido en ‘El Hormiguero’ cuál es la cuestión (sexual) que le despierta más curiosidad de la desescalada.


Lorenzo Caprile se ha entrevistado con Pablo Motos en ‘El Hormiguero’. En su charla con el presentador, el diseñador ha contado cómo está siendo su confinamiento. «Eres voluntario en Cruz Roja, ¿cómo te va?», le preguntaba el presentador al comienzo de su charla. «De eso aquí no voy a hablar. Soy un mindundi recién llegado. Un día de estos vas con uno de los voluntarios de verdad y le haces una entrevista. Porque yo no soy un enchufado, soy un electrocutado gracias a Julia Otero. Mi madre me acaba de llamar y me ha dicho: ‘Hijo mío, no te signifiques», respondía.

El juez del programa ‘Maestros de la costura’ tampoco quiso dar mayor importancia al ERTE al que se ha tenido que acoger su empresa como consecuencia del Estado de Alarma en nuestro país. Una situación que lo ha obligado a echar el cierre de su taller de Madrid y, en consecuencia, ha paralizado su trabajo. «¿Cómo ves el futuro?», le preguntaba Motos. «Ni idea… ¿Tú sabes lo que va a pasar en octubre? Pues a saber si volvemos. Ojalá sea todo maravilloso y estemos todos bailando en la plaza del pueblo», señalaba.

La «pregunta incómoda» de Lorenzo Caprile a los políticos

En lo que sí se ha mostrado más dispuesto a hablar ha sido en lo relacionado con la desescalada. «Yo lo que quiero es hacerle una pregunta incómoda a la clase política. Quiero hacer una pregunta, que yo creo que todo el mundo tiene ganas de preguntar pero nadie se atreve a preguntar. Porque cuando las cosas son incómodas empiezan que si esto es de la comunidad, del ayuntamiento… Me he repasado todos los digitales y ninguno contesta a esta pregunta: ¿En qué fase se puede echar un quiqui sin problemas?», decía, con sentido del humor. «¿En la dos? En la uno está claro que no. ¿En la dos? ¿En la tres? ¿En la cuatro? ¿O en el estado de alarma está prohibido? Porque como lo van a prolongar ‘in illo tempore».

«Porque luego están las precauciones. Las mascarillas vale; los guantes, bueno. Pero los dos metros de distancia… Yo he visto mucho, cosas muy insólitas, que tengo 53 años y muy moviditos, pero dos metros… Dos metros ya me parece muy exagerado», destacaba Caprile ante las risas y los aplausos de Motos y sus colaboradores. Y, una vez más, repetía su pregunta: «¿Entonces cuándo podremos echar un quiqui tranquilamente? Porque llevamos tres meses que yo, personalmente, me subo por las paredes».

En el programa también hubo tiempo para las habituales bromas de Trancas y Barrancas, quienes se han fijado en el parecido entre Pablo Motos y Lorenzo Caprile. «Las mismas gafas, la misma camisa. Es como si estuvieras hablando contigo mismo», bromeaban.

La reflexión de Pablo Motos sobre la envidia

Al arranque del programa, Pablo Motos compartía con la audiencia una reflexión sobre la envidia y ha hablado de los beneficios de la gratitud para combatir este sentimiento tan destructivo. «Os voy a hablar de un estudio reciente en la Harvard Business School. Ahí es donde están algunas de las personas más listas el mundo y que van a ser el futuro de la economía. En un estudio numeroso de personas que estaban a punto de graduarse se les preguntó. ¿Qué prefieres? Ganar 160.000 dólares al año y que todos tus compañeros ganen 150.000 o ganar 200.000 y que todos tus compañeros ganen 220.000. El 87% eligió cobrar 160.000 en vez de 200.000 con tal de que los compañeros cobrasen menos», decía.

«Esto nos da una idea de que somos unos ratas y hasta qué punto la envidia es un enemigo que va contra ti mismo. La envidia no viene exactamente del odio a los demás. Viene de un malestar interno que viene del miedo a ser menos. El miedo a ser menos no sirve para nada en la vida, pero te la arruina igual. La envidia te hace sufrir, te concierte en peor persona y te hace ser un infeliz. Porque es imposible ser feliz si estás obsesionado con la vida otra persona. Eres víctima de una bronca interna, de un veneno que no descansa nunca. ¿Hay algún antídoto para este miedo a ser menos? La gratitud. Es imposible tener miedo y estar agradecido al mismo tiempo. La primera vez que lo escuchas dices: no puede ser. Cuando lo pruebas es otra cosa», concluía.