Será el 22 de junio cuando el público vuelva a sentarse en ‘El hormiguero’. Eso sí, ese día solo podrá acudir el personal sanitario.


Hace más de tres meses, la pandemia del coronavirus cambiaba de manera radical el transcurso de muchos programas de televisión. Algunos se suspendieron temporalmente, otros tuvieron que reinventarse y adaptarse al Estado de Alarma decretado el pasado 14 de marzo. Uno de ellos fue ‘El Hormiguero’, que en los primeros días de crisis sanitaria cerró la puerta al público en los platós y poco después abandonaba de manera provisional su emisión.

El espacio conducido por Pablo Motos dejó de emitirse el 16 de marzo. Poco después el de Requena y su equipo decidían volver al ser para ofrecer el espacio en la versión ‘Quédate en casa’. Tres meses después del estallido de la pandemia, el país vuelve poco a poco a la normalidad y, con ella, la mayoría de espacios de la pequeña pantalla vuelven a la normalidad. Esto explica que el programa haya anunciado ya el regresó del público al plató. 

Vuelve el público a ‘El Hormiguero’

Así, el próximo lunes 22 de junio los espectadores podrán pisar de nuevo el plató de Antena 3 donde se emite el programa en riguroso directo. Eso sí, el retorno del público no será el habitual. Ese día solo podrá acudir el «personal sanitario», tal y como han anunciado en la web de la productora 7yacción. Tras la noticia, un buen número de espectadores han enviado solicitudes y ya están ya agotadas. Para el día siguiente, el martes 23, la dirección no ha exigido ningún requisito especial para sentarse entre el público, aunque según ha informado ‘Vertele’ solo se ocupará un tercio de su aforo.

Los consejos de Pablo Motos para conseguir una relajación profunda

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En el arranque del programa, Pablo Motos hacía «algo práctico» y ofrecía a la audiencia consejos para mejorar la salud emocional. «Todo el mundo sabe que para obtener un título hay que estudiar y para tener músculos hay que entrenar. Pero por alguna extraña razón la gente se cree que la salud emocional va a llegar de forma automática. No es así. Nuestra higiene mental es muy mala porque no hacemos nunca nada y nunca nos han enseñado. Entonces no somos conscientes de nuestras frustraciones, de nuestros rencores, de nuestros complejos ni de nuestras inseguridades. Y eso se puede mejorar bastante. Si te duchas y te lavas por fuera también te puedes lavar por dentro», recordaba.

El de Requena hablaba así de las virtudes de la relajación. «Sé que mucha gente cuando oye hablar de la relajación o de la meditación ya solo oír la palabra se ponen nerviosos. Y tiene una explicación. Eso es porque tu cuerpo se pone a la defensiva, porque no quieres cambiar. Entonces a ti tu cuerpo te dice: ‘a mí no me vengas con esto… Si os parece, esta noche le vamos a dar una oportunidad para principiantes».

La lección de Motos para aprender a meditar

Las meditaciones de verdad duran 25 minutos o una hora», añadía, con El Monaguillo, Marron y Luis Piedrahita como conejillos de indias en el plató. «Me gustaría proponeros que probéis mañana durante 10 minutos. Si haces esto 10 minutos al día lo vas a notar tú vas a estar mucho mejor de ánimo. Lo vas a notar tú y lo van a notar los demás».

«Aunque ya sabéis que tengo al peor grupo de alumnos del mundo, lo voy a intentar. Lo primero es tener las piernas separadas a la altura de los hombros. Más o menos que estéis cómodos», decía, dirigiéndose a sus compañeros. «Son cosas muy sencillas. Imprescindible para hacer bien una meditación. Veréis que es sencillísimo. Hay que sentarse con la espalda recta. La cabeza estirada como si hubiese una marioneta tirando de ti con un hilo invisible. La nariz alineada con el ombligo. Y entonces hay que respirar profundamente», indicaba.

«Es sencillo y parece complicado de explicarlo aquí», bromeaba. «La lengua toca el paladar. Este detalle es fantástico: no se puede tener un diálogo negativo con uno mismo a la vez que tienes la lengua en el paladar. Ahora hay que mirar como a unos dos metros delante de vosotros. Y esto es meditar. Al principio hay muchos pensamientos. Pero si no les das importancia, pasan. La esencia de todas las técnicas de relajación se puede resumir en una sola cosa, que es escuchar. Si estás contraído no te puedes relajar. Y hay que usar otra cosa, que es la respiración», decía.

«El cerebro instintivo enseguida se va a dar cuenta de que hay partes del cuerpo que están tensas. No hay que hacer nada: cuando localices una de esas partes sigue respirando profundo y esa parte sola se relaja. Entonces notaréis que cuando empezáis a abandonaros y a soltar vuestro instinto entra en pánico e intenta evitarlo. En este primer minuto la gente es donde suele abandonar la meditación la mayoría de la gente porque la sensación es es desagradable. La receta para superar esta parte es no hacer nada. Lo mejor es no pelear y entonces empieza lo bueno. Hay que respirar lento y soltar lento. Oxigenar el cuerpo con la espalda recta durante 10 minutos es una sensación que te va a gustar. Necesitamos un poquito de medicina y por eso la relajación puede resultar muy útil», concluía.