La joven, que desde que se independizara no recibe la ayuda de sus padres, paga algo más de mil euros mensuales por este piso situado en Aravaca, Madrid.


Alejandra Rubio ha abierto las puertas de la casa que comparte con su pareja, Álvaro Lobo. Un acogedor piso de dos habitaciones situado en Aravaca, Madrid, por el que paga mensualmente algo más de mil euros. En su hogar están muy presentes los pilares de su familia, entre ellos, su madre, Terelu Campos y su abuela, María Teresa Campos, con muchas fotos que recuerdan importantes momentos de su vida.

Foto: Telecinco

La colaboradora, de 20 años, ha mantenido un encuentro de 24 horas con Torito en ‘Viva la vida’ gracias al cual hemos podido entrar en la intimidad de su hogar. La joven cuenta con un amplio vestidor donde guarda algunas prendas importantes como el ‘outfit’ que lució cuando desfiló con Ágatha Ruiz de la Prada. También muchos artículos que pertenecieron a su madre. Ha contado que cuando era niña rescató del trastero un bolso Chanel que le encantó y desde entonces pertenece a esos pequeños tesoros de su guardarropa. También tiene vestidos de su madre, algunos que ha lucido en televisión como una prenda de lentejuelas que llevó cuando presentó ‘La Granja de los famosos’ en Antena 3.

Foto: Telecinco

Hace seis años que conoce a su pareja, Álvaro Lobo, con quien decidió darse una segunda oportunidad el pasado julio después de cinco meses separados. La pareja, además, convive con un gato negro que parece no ser del agrado de Terelu. Alejandra bromeaba con que no iba a visitarla por miedo a que le arañase.

No tiene asistenta

Divertida, espontánea, amante de la moda y también lectora avezada. Ha confesado que adoro leer y cuenta con algunos de sus libros favoritos en una estantería situada en el salón. Entre ellos, se encuentran ejemplares dedicados al mundo de la moda. La pequeña de las Campos también cultiva en su terraza algunas plantas como salvia y lavanda. Asimismo, ha confesado que no tiene asistenta y desde que decidiera independizarse ella corre con todos sus gastos. No recibe la ayuda de sus progenitores. 

Foto: @alerubioc

Ha sido precisamente en este casa donde ha permanecido recluida el mes de agosto tras haber dado positivo en coronavirus. La joven tuvo casi todos los síntomas después de regresar de unos días de descanso. «Me empecé a encontrar mal, tenía fiebre, me levanté al día siguiente y no me sabía a nada la comida. Fui al hospital y di positivo», contó recientemente. Su tiempo de cuarentena fue aún más largo de lo habitual porque seguía dando positivo en la PCR aunque tenía un negativo en el test de sangre. «Se queda el gen del virus. No contagio, pero no quería salir a la calle por si acaso», explicó.