Paz Padilla y Anna Ferrer, madre e hija, coincidieron con el mismo estilismo para irse a cenar a un restaurante y, apostando por la sencillez, nos enamoraron.


Ir a una cena, una boda o una fiesta y darte cuenta de que alguien lleva tu vestido es, probablemente, una de los momentos más incómodos que alguien puede vivir. Al menos, desde la perspectiva fashionista. No hay persona a la que le guste sentir que ha tenido la mala suerte de que su look no sea único en un evento; a nadie le gusta saber que alguien ha tenido exactamente su misma idea y que, las horas frente al espejo eligiendo modelito han sido, de alguna forma o de otra, en vano. A nadie menos a Paz Padilla y Anna Ferrer, que vivieron algo similar hace unos días pero se lo tomaron de la mejor forma posible: con mucho humor. Madre e hija quedaron para cenar con unos amigos en Los tunantes, un conocido restaurante madrileño con aires del sur; y las dos, sin esperarlo, aparecieron con el mismo estilismo.

El conjunto que ambas eligieron no podía ser más sencillo. De hecho, si no las conociéramos, bien podríamos pensar que las dos formaban parte de la plantilla del local. Anna y Paz aparecieron con un pantalón largo negro y camiseta corta también en color negro que, sin demasiadas pretensiones, les quedaba de escándalo. Lo cierto es que no eran exactamente las mismas prendas. Sin embargo, la impresión que causaba era exactamente la misma.

Paz Padilla y Anna Ferrer, mismo momento y misma idea a la hora de vestir

Madre e hija no tuvieron ningún reparo en que esto ocurriese. De hecho, todo lo contrario pues ellas, aunque se encuentren atravesando por una racha especialmente dura, saben enfrentarse a la vida con humor. El total look en negro no fue más que una casualidad y es que, aunque Paz haya perdido hace unas semanas al amor de su vida, ella no quiere aferrarse al dolor. «El hecho de que haya muerto mi marido no me ha quitado las ganas de vivir. Estoy triste pero estoy en el camino», explicaba en su entrevista más conmovedora en Sábado Deluxe.

Ambas apostaron por el negro (nada que ver con el luto) y las dos lo hicieron de la mejor forma. A simple vista, poca diferencia había entre las dos y era prácticamente imposible discernir quién era la madre y quién la hija. Solo había un detalle que las diferenciaba: el calzado. Mientras que Paz apostó por unos botines de tacón en color negro, que la elevaban unos centímetros del suelo; Anna prefirió tirar por un estilo mucho más informal y calzarse unas deportivas blancas de Nike. Sea como sea, en botines o zapatillas, las dos coincidieron pero también acertaron.