Desde que naciese la hija de Toñi Moreno, su vida ha dado un vuelco significativo. La presentadora tiene la fecha del 21 de enero de 2020 marcada con especial cariño marcada en su calendario personal y es que su pequeña Lola llegaba al mundo para trastocar los esquemas de su vida y hacerle replantearse cuestiones que hasta entonces nunca habían sido de su interés. Cuando Toñi Moreno pensaba en el futuro lo hacía en claves profesionales y no tanto en lo personal, pero al cumplir su sueño de convertirse en madre y después de lo duro que ha sido el proceso para cumplir su cometido, la presentadora ha visto cómo lo que antes daba por sentado ahora es cuestionado desde una nueva visión, como madre, como protectora, como una persona que ya no rema en su propia dirección, sino que lo hace velando siempre por un bien mayor: la felicidad de su hija. Esto le lleva incluso a pensar en lo que su hija va a heredar, más allá del aspecto económico o patrimonial, lo que cobra especial importancia para ella mientras ve a su princesa crecer a pasos agigantados cada día.

Nada más dar a luz, Toñi Moreno sabía que la vida le había cambiado radicalmente y así lo expresaba tan solo horas después de sostener a su hija en brazos por primera vez: “Me puse a llorar, porque tener un hijo es lo más grande que te puede pasar en la vida. Y todo se recoloca en su sitio. Los problemas a los que daba mucha importancia, ya me he dado cuenta de que son tonterías”, mantenía. Un año y medio después parece que sigue firme en que esa afirmación es acertada y da más relevancia a nuevas cuestiones que antes eran descuidadas, pero que ahora son de vital importancia, como puede ser el legado que piensa dejarle a su hija cuando ella abandone este mundo y su pequeña deba enfrentarse sola, con sus propias herramientas, a la vida.

 

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“Nuestro primer viaje en avión. No pienso dejarte otra herencia que viajes, momentos y cultura. Son los únicos instrumentos que necesitas para pelear la vida”, escribe Toñi Moreno como acompañamiento a una fotografía de su hija mirando por la ventana del avión que ha tomado para realizar su primer gran viaje. La presentadora reflexiona sobre qué necesitaría su hija sin ella, cuando herede, y ha caído en la cuenta de que más valioso será lo que pueda enseñarle que las casas y el dinero que pueda cifrarse en euros en un futuro. Por ahora, su hija tiene tan solo un año y medio y le toca disfrutar, por ello le anuncia, con sus seguidores como testigos, de que este será tan solo el primero de sus muchos viajes, su primera toma de contacto con el mundo más allá de su zona de confort y el inicio de una andadura que le llevará a recorrer mundo para verlo con los valores que Toñi Moreno está dispuesta a transmitirle para que pueda “pelear la vida” con las herramientas que realmente tienen valor.