Tamara Gorro ha recordado lo duro que fue tener a su hijo Antonio, el cual llegó al mundo tras una durísima pérdida y rodeada de críticas por sus fans


Para Tamara Gorro la maternidad no ha sido un camino de rosas, aunque ahora disfruta las mieles de haber cumplido su sueño. Quedarse embarazada lo tuvo complicado, motivo por el cual confió en un vientre subrogado para lograr alcanzar su sueño. Eso sí, el destino quiso que después lograse quedarse embarazada, teniendo con ello a su hijo Antonio, el pequeño de la casa, a quien siempre considerará un regalo que el universo le ha dado.

Este fin de semana, el hijo pequeño de Tamara Gorro cumplía 2 años y su madre, con mucho orgullo, quiso tener un tierno mensaje para compartir su felicidad con su “familia virtual” de Instagram. Desde Disneyland París, la mujer del futbolista Ezequiel Garay ha escrito una tierna carta en la que expresa lo difícil que fue tener a su hijo, pero lo feliz que le ha hecho poder haber disfrutado estos dos años a su lado.

“¿Sabes que a la definición ‘eres un regalo caído del cielo’ tú sí le puedes dar sentido?”, comenzaba a preguntarse Tamara Gorro en un escrito que ha emocionado mucho a sus seguidores, sabedores de lo duro que fue para ella cumplir su sueño de ser madre y las críticas que le siguieron por el método elegido para tener a su primera hija.

Así es el aspecto del dedo de Tamara Gorro tras anunciar su problema de salud

Días antes de que fueras a ser introducido en mi tripita, sucedió algo terrible: una de las cuatro únicas personas que sabían mi labor en ese país se marchó… Y cuando todo era imposible, porque mamá no salía de la cama totalmente deprimida, tú llegaste a mi vida. Eres un ángel caído del cielo, un regalo de la vida y mi tesoro más valioso”, le escribía Tamara Gorro a su hijo que, a pesar de que no podrá leerlo, sí que podrá disfrutar del sentimiento de ser un tesoro para sus padres día a día. “Tú, tu hermana y papá llegasteis a mi vida para hacerla perfecta. Hombrecito de mi vida, estos dos años vívelos solo como tú sabes, sonriendo, besando y abrazando”, se despedía.