Los días de confinamiento se hacen cada vez más pesados también para Sara Carbonero. La periodista se encuentra pasando la cuarentena en su casa de Oporto (Portugal) junto a su marido, Iker Casillas, y sus hijos, Martín y Lucas, pero echa mucho de menos su vida antes de la crisis del coronavirus.

Como buena ‘influencer’ que es, con más de 2,6 millones de seguidores en Instagram, Sara comparte su día a día en las redes sociales y ahora ha querido recordar cómo fue el último plan que hizo antes de que tuviera que encerrarse en casa para evitar que siga propagándose el coronavirus.

«Esta fue la última carioca de limón que me tomé fuera de casa antes del confinamiento. Hoy he encontrado la foto que no tendría nada de interesante si no fuera por este motivo y porque al verla no he podido evitar pensar que si hubiera sabido lo que nos esperaba seguramente la habría saboreado de otra manera», comienza explicando sobre el último plan que hizo antes de todo esto.

Cuenta con detalle cómo fue ese día

Sara Carbonero ha querido contar con más detalle cómo fue ese bonito día, que ahora recuerda con nostalgia: «Estaba con dos buenas amigas, contándonos cómo había ido el día, desahogándonos cada una con sus problemas cotidianos, riéndonos (mucho) por cosas absurdas y planificando una cena para el día siguiente a base de recetas saludables. No era una mañana especial o eso creía yo. Nos despedimos como todos los días, cada una subió a su coche y puso la misma canción, de la que habíamos hablado un rato antes porque no había manera de sacárnosla de la cabeza (“pero si le suena la canción, le da una depresión tonta…”). Nos mandamos un audio, nos volvimos a reír. Cada una se fue al cole a por los niños y hasta el día siguiente, pensamos», escribe mostrando la felicidad de ese día, en el que ninguna de ella pensaba qué iba a ocurrir en apenas unas horas.

Además, Sara ha querido compartir con sus seguidores el bonito detalle que ha tenido una amiga con ella: «Esta tarde una de estas amigas me ha escrito un mensaje para decirme que tenía un regalo para mi, que me lo dejaba en el portal. Con guantes y mascarilla he bajado a buscarlo, ella ya estaba en el coche. Apenas nos hemos despedido con la mano y una sonrisa de “ya queda menos”. He cerrado la puerta y ahí en la escalera, un ramo de camelias recién cortado de su jardín para acercarme un poquito la primavera y de paso recordarme que hace unos días que llegó. Porque no sé si os pasa también a vosotros pero yo últimamente no sé en qué día vivo», explica orgullosa.

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Esta fue la última carioca de limón que me tomé fuera de casa antes del confinamiento. Hoy he encontrado la foto que no tendría nada de interesante si no fuera por este motivo y porque al verla no he podido evitar pensar que si hubiera sabido lo que nos esperaba seguramente la habría saboreado de otra manera. Estaba con dos buenas amigas, contándonos cómo había ido el día, desahogándonos cada una con sus problemas cotidianos, riéndonos (mucho) por cosas absurdas y planificando una cena para el día siguiente a base de recetas saludables. No era una mañana especial o eso creía yo. Nos despedimos como todos los días, cada una subió a su coche y puso la misma canción, de la que habíamos hablado un rato antes porque no había manera de sacárnosla de la cabeza (“pero si le suena la canción, le da una depresión tonta…”). Nos mandamos un audio, nos volvimos a reír. Cada una se fue al cole a por los niños y hasta el día siguiente, pensamos. Esta tarde una de estas amigas me ha escrito un mensaje para decirme que tenía un regalo para mi, que me lo dejaba en el portal. Con guantes y mascarilla he bajado a buscarlo, ella ya estaba en el coche. Apenas nos hemos despedido con la mano y una sonrisa de “ya queda menos”. He cerrado la puerta y ahí en la escalera, un ramo de camelias recién cortado de su jardín para acercarme un poquito la primavera y de paso recordarme que hace unos días que llegó. Porque no sé si os pasa también a vosotros pero yo últimamente no sé en qué día vivo. Al ponerlas en agua he seguido pensando en ese último sorbo de mi carioca de limón, en que debía haberlo saboreado de otra manera además de porque en casa no me sale ni parecida la infusión porque quizá fue la última que compartí con esta amiga que está a punto de ser mamá, antes de que nazca su bebé dentro de unos días. Mientras colocaba el jarrón he sentido una profunda sensación de añoranza, de algo que yo consideraba cotidiano, “normal” y corriente: Tres amigas, un café, nuestro rincón, un sillón amarillo bastante incómodo, música de fondo y una terapia de risas que cambiaba por completo mis días . Y entonces he caído en que lo que yo pensaba que era rutina, en realidad era vivir.

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«No era rutina, en realidad era vivir»

Sara Carbonero ha querido contar que al colocar esas flores, regalo de una amiga, su mente ha vuelto al último plan que hizo antes de que tuviera que cumplir con el confinamiento como medida para evitar que se propagara el coronavirus: «Al ponerlas en agua he seguido pensando en ese último sorbo de mi carioca de limón, en que debía haberlo saboreado de otra manera además de porque en casa no me sale ni parecida la infusión porque quizá fue la última que compartí con esta amiga que está a punto de ser mamá, antes de que nazca su bebé dentro de unos días. Mientras colocaba el jarrón he sentido una profunda sensación de añoranza, de algo que yo consideraba cotidiano, “normal” y corriente: Tres amigas, un café, nuestro rincón, un sillón amarillo bastante incómodo, música de fondo y una terapia de risas que cambiaba por completo mis días. Y entonces he caído en que lo que yo pensaba que era rutina, en realidad era vivir», dice con tristeza.

Están siendo unos días raros para todos, incluso para Sara Carbonero, que no ha dejado de compartir cómo está viviendo la cuarentena en su casa de Oporto. A continuación, os mostramos sus reflexiones y los momentos que pasa la periodista en casa, acompañada de los suyos:

1Deseando volver a la vida normal

Después de compartir el último plan que hizo antes de que se sometiera al confinamiento, Sara Carbonero mostraba otra foto de ese día y escribía con esperanza: «No hace tanto de estas risas. Ojalá pronto decir: «Nos vemos a las 11 en ‘La Negra'».

2Enseña el regalo de su amiga

Como ella misma ha dicho en su última publicación, una gran amiga le ha hecho un regalo: un ramo de flores que no ha dudado en mostrar. «Amigas que te degan camelias de su jardín en la escalera del portal y otras maneras de acercarte la primavera #gracias #detalles».

3"Primeras veces"

Sara no para de soñar en cómo será nuestras vidas cuando todo acabe y ella espera que esté llena de primeras veces: «Cuando termine todo esto -porque terminará- quiero que el mundo se llene de primeras veces. Otra vez».

4Una reflexión aplaudida

También quiso hacer una reflexión sobre qué le diría a su yo del pasado después de la situación por la que pasamos: «Una pregunta recurrente que me han hecho en alguna que otra entrevista es qué le diría a mi “yo” de hace 10 años y nunca he sabido muy bien qué responder. Mira por dónde hoy organizando las fotos del ordenador me he encontrado con él y como en estos días estamos teniendo algo más de tiempo del normal he pensado sobre ello. Creo que le diría que no perdiera el tiempo ni la energía tratando de controlar todas las situaciones porque al final, la vida nos descoloca a cada uno en su lugar. Que hay cosas que dependen de nosotros y otras que no. Que se preocupara menos y se ocupara más, le diría que exprimiera cada segundo y que dedicara su tiempo solo a aquellas personas que merecieran la pena y le hicieran sentir bien. Que nunca dejara de soñar a lo grande , porque a veces los sueños se cumplen. Le diría que no dejara de hacer nada por miedo a arrepentirse porque siempre es mejor hacerlo que lamentarse por no haberlo intentado. Le diría que cada día de la vida es un regalo, un milagro, una oportunidad. Que no tratara de luchar contra nada, porque el término “lucha” o cualquier otra palabra bélica implica un desgaste de energía. Que es mejor afrontar , aceptar y dejar fluir, nunca forzar. Ah! Que no se puede gustar a todo el mundo y que no merece la pena perder un segundo en eso. Que dijera muchas veces “te quiero”, que besara, tocara y abrazara mucho por si llegaba el día en el que no pudiera hacerlo. Le diría que fuera siempre fiel a sí misma, inconformista, idealista y empática, una cualidad que está subestimada. Le diría que la vida puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos y que si eso ocurriera tendría todo el derecho del mundo a llorar, patalear, enfadarse, sentir rabia, miedo, impotencia. A bajar. Hasta el fondo. Pero que después siempre, siempre sale el sol. Que transformara el sufrimiento en sabiduría porque como decía Dante, el que sabe de dolor, todo lo sabe. Que no sufriera más de la cuenta a medida que iba perdiendo gente en el camino porque es ley de vida que nosotros cambiemos y los demás también. Le diría que se ha equivocado una y mil veces, y que seguirá equivocándose porque de eso va el juego. Le diría que la inseguridad es nuestro peor enemigo y que buscara la felicidad dentro de ella misma, no en cosas o personas, que todos nacemos completos. Que diera muchas veces las gracias todos los días al despertarse y que por muchos palos que le diera la vida nunca, nunca perdiera la inocencia ni dejara de emocionarse con su ranking de canciones tristes, ni parara de sonreír con los ojos. Por último le daría las gracias, porque a través de ella he conseguido ser la mejor versión de mi misma y valorar lo realmente importante».

5Un mensaje a Dani Rovira

Durante la cuarentena conocíamos que Dani Rovira padece cáncer. Él mismo daba la noticia a través de su Instagram, momento en el que empezó a recibir multitud de mensajes de apoyo, entre ellos, el de Sara Carbonero. La periodista compartió una imagen de un atardecer y escribió: «Por si alguien necesita hoy una señal
#siemprehayluzenlaoscuridad #pensandoenDani #desdemiventana #Porto #slowlife«.

6Ratitos con sus hijos

Sus hijos se encuentran con ella pasando esta cuarentena. Por supuesto, los pequeños no van al cole, pero no quieren dejar de estar en contacto con sus amigos, con los que hablan por videollamada: «Merienda con amigos en tiempos de cuarentena .
#tancercaytanlejos #pequeñosmaestros #adaptándonos #yomequedoencasa #Porto #slowlife«.

8Las últimas fotos con sus hijos fuera de casa

Ha tirado de carrete como muchos y ha querido compartir fotos en la playa junto a sus hijos: «Nos pensábamos que ciertas cosas eran lo «normal». Ahora sabemos que lo «normal» son el cuidado, la compasión y la esperanza».

9Felicitó a su gran amiga Raquel Perera

A través de su Instagram Stories, Sara Carbonero felicitó a su gran amiga, Raquel Perera, que cumplió años en plena cuarentena.

10Una foto muy acertada

Unos días antes de que se anunciara el confinamiento fue el Día de la Mujer. Sara compartió ese día un mensaje precioso dirigido a todas las mujeres: «Fuerza es la nueva belleza», que en estos momentos también viene bien para soportar los dáis tan duros que estamos pasando.