La colaboradora ha respondido, uno a uno, a los comentarios que sus excompañeros han hecho sobre ella.


A estas alturas de su vida, a Rosa Benito empieza a darle igual lo que se diga de ella. A sus 65 años, y tras muchas décadas de batallas, la ex de Amador Mohedano ha sabido impermeabilizarse contra las críticas. Al menos, eso es lo que ha asegurado ella este jueves en ‘Ya son las ocho’, donde ha hecho oídos sordos al aluvión de comentarios que los colaboradores de ‘Sálvame‘ han hecho de ella.

Tras la emisión de ‘El último viaje de Rocío’, la de Torrejón ha ido objeto del juicio de sus excompañeros de ‘Sálvame’. Mientras Gema López la defendía, -cree que lo que ahora se le critica es lo que antes se le aplaudía-, Kiko Hernández, arremetía contra la colaboradora y ponía en duda su buena relación con Gloria Camila. Jorge Javier Vázquez iba más lejos y acuñaba un nuevo término para referirse a ella. El de «cuñada-viuda».

«Ellos saben perfectamente cómo soy», ha confesado Rosa Benito

Rosa se ha quedado perpleja con las palabras del presentador. «No entiendo lo de cuñada viuda. ¿Qué quiere decir eso? ¿Que soy lesbiana? ¿Que estoy enamorada de Rocío?», ha dicho en el programa de Sonsoles Ónega. «He estado allí ocho años. Ellos ya saben cómo soy, que río, que lloro, que me peleo… Saben perfectamente cómo soy. Yo no voy a cambiar. Cuando hablo de mi cuñada Rocío Jurado lo hago con todo el respeto del mundo. Nadie puede decir que yo haya faltado a su memoria, ni en vida ni cuando no ha estado», se defendía.

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«Ellos me conocen… Gema López ha sido muy coherente y eso me gusta», añadía. «Gema ha dicho ‘aquí la aplaudíamos y allí la criticamos. Yo soy la misma aquí y allí. No me molesta. Pero los conozco tan bien que no me afecta nada. Yo voy haciendo mi camino. Yo vengo aquí súper feliz».

«Antes tenía una sensación de miedo»

«No todo es malo en la vida. Hablando nos entendemos. Gema ha sido muy coherente porque cuando ha tenido que decirme algo a mi favor lo ha dicho y cuando me ha tenido que reñir, lo ha dicho. Le he dado muchas veces las gracias«, insistía Rosa. Antes sí se echaba a temblar ante lo que pudieran opinar sus excompañeros, pero ya no le afecta lo que puedan decir: «Antes era una persona que no estaba bien. Los conozco tan bien que no me afecta… Antes me ponía a temblar porque tenía una sensación de miedo. Al volver a televisión lo pasé muy mal porque seguía teniendo miedos de secuelas de lo que había vivido en la vida. Ahora vengo aquí y vengo muy bien. Estoy feliz y les contesto: ‘Me conocéis muchísimo».

Del plantel de colaboradores de ‘Sálvame’ ha cuestionado a Miguel Frigenti. «¿De qué me conoce a mí Frigenti para decir lo que ha dicho? ¿De reuniones en las que yo le decía lo que tenía que decir y salía corriendo? ¿El correcaminos?», se ha quejado.

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Sobre las declaraciones de Rocío Carrasco en ‘El último viaje de Rocío’, ha evitado entrar en guerras. Todo lo contrario. Está en son de paz con ella. Y anhela un acercamiento con su sobrina lo antes posible. «Yo no desmiento a mi sobrina», destacaba. Hacía referencia a la pulsera que Rociito enseñó en Telecinco de su madre. «Esta pulsera que tiene tres brillantitos que se la regaló mi padre a mi madre cuando yo nací. Los tres brillantes éramos nosotros: mi padre, mi madre y yo. También se la tuve que quitar cuando se la llevaron y desde entonces no me la he quitado», decía la madrileña. La versión de Rosa era bien distinta: «Esa la viví yo, no se la regaló Pedro, se la regaló Mili y se la tiró al escenario. Se la puso y se la quité yo el día que se fue y se la di a Rocío».

«Para una madre lo más importante son sus hijos»

Una vez metida en el tema de las joyas, la colaboradora ha enseñado la pulsera que le regaló Rocío Jurado, con cuatro brillantes, «uno por cada uno de mis hijos». Y soltaba: Para una madre lo más importante son sus hijos. Yo es que tengo cuatro hijos».

El discurso de Rosa ha ocupado buena parte de la emisión del programa. Durante casi 20 minutos, ella ha sido la protagonista absoluta del espacio. Tiempo más que suficiente para que recordara, por ejemplo, que Rocío Carrasco y su hermana Gloria Camila no llegaron a convivir juntas. Un hecho que impidió que se estrecharan vínculos entre ellas: «Cuando vienen sus hermanos, Rocío ya no vive en casa de su madre. Entonces no tiene esa cosa de protegerla (a Gloria Camila) y de estar con ella. Porque no estaba en casa de su madre». De la hija de Ortega Cano ha destacado que «a Gloria la conocemos y sabemos que tiene una personalidad arrolladora. Que no le hace falta madre ni padre».

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A Rosa Benito le encantaría que su sobrina tuviese relación con su hermana. «No sé lo que harían. Es que son dos», ha confesado. Cree que Ortega Cano se alegraría si hicieran las paces: «Él es una persona muy familiar y le encantaría que estuvieran juntos. Él es muy buena gente». Por último, declaraba su cariño a Rocío. Llevan tiempo sin tener relación, pero el afecto sigue estando ahí.

«Quiero muchísimo a mi sobrina»

«Cuando oigo a la gente hablar de mi sobrina pienso como hablan. Yo quiero muchísimo a mi sobrina. Ella me llama y me dice Tita y yo estoy allí. Me encantaría… Mi sobrina siempre ha sido un cascabel. Era muy alegre. Yo me he reído con ella y ella conmigo. ¡Hasta de nuestra sombra nos reíamos!», terminaba diciendo. Quién sabe si estas palabras consiguen que la aludida dé un paso al frente y se anime a estar cerca de alguien de un miembro de su clan, con el que sigue estando a años luz de distancia.