Desde que se estrenó el documental de su madre, hace casi tres meses, la joven ha cambiado de manera radical su aspecto y sus ademanes con la prensa.


Aunque solo tiene 25 años, la vida de Rocío Flores tiene todos los componentes propios de una novela: grandes pasiones, desengaños, dolor, importantes pérdidas y hasta episodios de violencia… Momentos que han formado parte de su corta, pero intensa biografía. Y que su madre relató con gran lujo de detalles durante la emisión del documental ‘Rocío, contar la verdad para seguir viva’.

El programa, sin duda alguna, ha marcado un antes y un después en la trayectoria de Rocío Carrasco. Al romper su silencio después de 25 años sin pronunciarse sobre su complicado periplo vital reabría viejas heridas con su ex pareja, Antonio David Flores, con sus hijos, y con gran parte del clan Mohedano. La docuserie ha caído como una verdadera bomba para quienes antaño fueron seres queridos de la hija de Rocío Jurado. Desde su tío a Amador, a Rosa Benito, su hermana Gloria Camilla…

Una Rocío Flores más irritable que antes

Pero si ha habido una gran afectada por esta historia ha sido Rocío Flores. Sobre ella han caído graves acusaciones. La principal de ellas, la de maltratar psicológica y físicamente a su madre. Todo esto ha hecho mella en la joven, cuya transformación física y sus reacciones ante los medios de comunicación evidencian las fatales consecuencias que sobre ella ha tenido el documental. Visiblemente más delgada y mucho más irritable que antes, su actitud ha cambiado por completo.

Rocío Flores
Telecinco

Fue el 21 de marzo de 2021 cuando se emitió la primera entrega del programa, producido por ‘La Fábrica de la Tele’. El arranque no pudo ser más apoteósico: 3,7 millones de espectadores se quedaron pegados a la pantalla, sin pestañear casi ante las sorprendentes revelaciones de Rocío Carrasco. Ese día se abrió la caja de pandora que tantos titulares ha generado y que tantos debates ha despertado, tanto fuera como dentro de la televisión. Ese día, además, los casi nueve años que Rocío Flores lleva sin dirigir la palabra a su progenitora le pesaron más que nunca…

«Estoy en un punto complicado»

Desde entonces han pasado casi tres meses. Tiempo suficiente para que afloren en ella todos los fantasmas del pasado. Hace unos días, la colaboradora de ‘El programa de Ana Rosa’ se rompía en directo en el plató de ‘Supervivientes 2021’. Con la voz entrecortada y evidentes signos de cansancio emocional, su voz se quebraba al hablar de Olga Moreno. «¿Sabes por qué yo no la defiendo a muerte como he hecho toda la vida?Si yo no me parto la cara por Olga como he hecho en muchísimas ocasiones es por la situación que tengo fuera…. Estoy en un punto en el que es muy complicado… estar con las cosas de fuera y las cosas de dentro», decía.

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Con la voz rota y conteniendo las lágrimas, añadía: «Si encima vengo aquí y hay personas que me mezclan una cosa con la otra para mí es muy complicado. Cada vez que se me ha puesto algo de Olga me he partido la cara por ella y lo seguiré haciendo porque así lo siento». Su bajón en pleno directo eran la señal inequívoca de que la presión ha podido con ella. No es la primera vez que se rompe delante de las cámaras, pero que lo hiciera cuando comentaba el concurso de Olga mostraba el momento de fragilidad que atraviesa.

Un radical cambio de aspecto

Esa fragilidad queda palpable en sus tensos silencios cada vez que la prensa le pregunta por su madre, en las expresivas caras que pone cuando se topa con los reporteros, en los mil y un intentos que hace en las redes por aparentar que todo está bien. O en su increíble transformación física. Bien es cierto que desde que salió de ‘Supervivientes 2020’ se cuida más que nunca, pero su pérdida de peso y su nuevo aspecto se suman a una nueva situación: su etapa post-documental. Un periodo en el que lucha con todas sus fuerzas por mantenerse a flote. Y aunque desea que la procesión vaya por dentro, las secuelas emocionales del documental de Rocío están ahí. Más visibles que nunca.