¿Cuál fue una de las voluntades que ‘la más grande’ quiso cumplir antes de fallecer? Su hija lo ha contado, con todo lujo de detalles, en el documental sobre su vida.


En la última entrega de ‘Rocío, contar la verdad para seguir viva’, Rocío Carrasco revelaba una de las últimas voluntades de su madre antes de fallecer. Su petición fue realizada en la etapa final de su enfermedad. Rocío Jurado, enferma de cáncer de páncreas, intuía que quizás no le quedaba mucho tiempo, así que le pidió a su hija que hiciera realidad un deseo que le hacía mucha ilusión: que celebrase su boda con Fidel Albiac.

Ese anhelo con el que soñaba la chipionera era ver a su hija dando el ‘sí, quiero’ a su pareja. “Nos llamó a los dos y se quedó mirándome a mí cogiendo de la mano a Fidel. Y me dijo: ‘Rocío, no te pensarás que yo me voy a morir sin dejarte a ti casada con este (Fidel). En ese momento se me saltaron las lágrimas porque intuía lo que iba a pasar”, ha relatado Rocío en el programa dedicado a su vida de Telecinco.

Rocío Jurado planeaba una boda con el padre Ángel

Al escuchar el deseo de la cantante, Fidel se dirigió a ella para decirle: “No digas más tonterías”. Ella le respondió: “Mañana os casáis”. Fidel, sorprendido, contestaba quitando hierro al asunto: “¿Cómo nos vamos a casar mañana? Cuando estés buena… Te voy a decir una cosa: No puedes tener menos talla que la novia. Cuando estés bien nosotros nos casamos». Pero la tonadillera insistía: “Yo llamo mañana al padre Ángel y estamos José (Ortega Cano) y yo y ya”.

Las palabras de Rocío Jurado dejaban claro que quería ver a su hija casada antes de su fallecimiento. Pero tanto Fidel como Rocío descartaron su propuesta y la animaron a centrarse en su recuperación. “Que no te pongas a pensar en eso”, le decía Fidel. En su documental, Carrasco confesaba: “Es como si lo hubiera hecho en ese momento”.

Fotomontaje: SEMANA

La hija de Rocío Jurado también ha relatado cómo vivió la enfermedad de su padre y el tiempo que esta luchó contra la enfermedad en Houston: «Fue terrorífico.Como éramos muchos hacíamos turnos de mañana, tarde y noche y esos turnos se iban rotando. A mí siempre me tocaban las noches, a una porque le dolía mucho la cabeza, porque tenía reuma y no había dormido en toda la noche o bien porque pasaba cualquier otra cosa. A mí no me pesaba, pero tomé la determinación de que no podía seguir siendo así la cosa. Yo también quería estar cuando mi madre estuviera despierta, no cuando estuviera dormida. Así estuvimos hasta que ella se quiso volver a España y hasta que se consiguió todo para que volviera», explicaba. De este modo, cargaba -una vez más- contra miembros de su familia.