«Me he dedicado seis años de mi vida a cazar piojos», ha denunciado la ex de Antonio David.


El episodio 8 de ‘Rocío, contar la verdad para seguir viva’, Rocío Carrasco ha denunciado que sus hijos, Rocío Flores y David, no estaban bien cuidados por su exmarido. Y que cuando regresaban a su domicilio después de pasar 15 días en casa de Antonio David FloresOlga Moreno tenían ambos la cabeza llena de piojos.

«Eso no era quitar piojos: era cazar»

«Si me hablas de cuidados a en cuanto a ser amable con ellos, a llevarlos a sitios, a tratarlos bien, sí que Olga los ha cuidado bien. Si me hablas de cuidados físicos te iba a decir que sí, pero tengo que decir que no» ha relatado la madrileña. «Me he dedicado seis años de mi vida a cazar piojos. Eso no era quitar piojos: era cazar. De mi casa se iban los niños como dos pinceles, cuando volvían a los 15 días tenía que irme de caza otra vez».

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Rocío Carrasco ha contado incluso que durante la estancia de su hijo David en un hospital de Málaga a causa de una neumonía su pequeño tenía parásitos en la cabeza. «Ese episodio de la neumonía que ella cuenta, después de haberla visto metido en la cama de mi hijo. Me quedé pensando y cuando llego al día siguiente le acaricio la cabeza al niño y vi que tenía piojos y le digo a ella: ‘Mira, no sé si te has dado cuenta, pero tenemos huéspedes’. Y ella me dice: ‘Venga, mujer, qué estás diciendo’ y en la almohada había tres corriendo. Tuvimos que hacer una operación caza en la habitación de un hospital».

La farmacia era «como si fuera mi casa»

Carrasco ha explicado que «iba a la farmacia y pedía la medicación «con vergüenza». Sus visitas a la farmacia eran tan frecuentes que «era como si fuera mi casa». Ya le daba igual que la vieran comprando productos fungicidas. Y que tenía en su casa un arsenal de productos para la prevención, cuidado y eliminación de piojos.

Durante la emisión del documental, Rocío Carrasco soltaría otras perlas sobre Olga Moreno, a la que acusa de ser «esa que va de madre coraje» y a la que en alguna ocasión le entraron ganas de «estrujarle la cabeza». También ha contado cómo llegó a vivir verdadera angustia cada vez que sus hijos volvían a casa después de haber pasado dos semanas con su padre y su pareja: «Yo empiezo a tener pánico a los lunes. A esos lunes de regreso de los niños, yo tres noches anteriores no duermo, el lunes desde que me levanto hasta que vienen los niños me lo paso en el baño. Yo vomito, me dan ataques de pánico, de angustia…Es que me aterroriza que llegue un lunes y sean las 5 de la tarde donde los niños vienen. Fíjate lo fuerte que te estoy diciendo para que una madre tenga que sentir eso de sus hijos».