La hija de Rocío Jurado ha explicado con detalle el chantaje emocional al que sometía Antonio David Flores a su hijo cuando iba a visitarlo al colegio.


Como no podía ser de otra manera, Rocío Carrasco ha hablado de Antonio David Flores una vez más. Lo ha hecho para explicar el «chantaje emocional» al que sometía a su hijo David cuando este todavía vivía en casa de su madre y de Fidel Albiac. El «enano», como llama cariñosamente su familia a David, recibía la visita de su padre en el colegio y no paraba de decirle cosas en contra de su madre, según Rocío Carrasco.

«Yo a David no le he dejado que me cuente nada de su padre. En alguna de esas ocasiones, en las que le digo que pare de contarme cosas de su padre, quería contármelo. El padre lo que hacía cuando la niña ya no vivía conmigo, era irse a ver al hijo al colegio durante el periodo que me tocaba a mí. Lo esperaba a la salida o entre clase y clase», ha empezado desvelando.

Rocío Carrasco ha explicado las dos cosas que hacía Antonio David: «Al niño le hacía dos cosas. Una era un chantaje emocional de «te tienes que venir con nosotros, tu hermana te echa mucho de menos, Rocío tiene muchas ganas de verte. En un niño como David, este chantaje es mucho más importante y más cruel hacerlo», continúa desvelando sobre la labor que hacía el ex Guardia Civil para que su hijo fuera en contra de su madre.

David Flores recibía la visita de su padre en el colegio con asiduidad

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«Por otra parte, le decía que si su madre le castigaba, que se lo dijera, que si le decía algo, que se lo dijera… Yo no le insisto al niño en que me cuente más cosas porque de una manera tengo que encontrar la forma de autoprotegerme. Me veía en la necesidad de ver por dónde venían los tiros», explica.

Y lo más fuerte de todo es lo que ocurrió en una de las visitas que hizo Antonio David Flores junto a su hija al colegio para ver a su hermano. Siempre eran en periodos en los que David Flores estaba con su madre: «Uno de esos días me dice: ‘Mamá, ¿a qué no sabes quién ha venido hoy al colegio? No te lo vas a creer». Yo le contesté que había ido su padre. Me contesta: «Papá con Ro y me ha dicho que te diga: ‘Dile a tu madre que va a llorar lágrimas de sangre, que hasta que no la meta en la cárcel, no voy a parar'», dice Rocío Carrasco.