Ana Obregón ha compartido una publicación en Instagram en la que se confiesa sobre lo duro que es para ella la Semana Santa.


A Ana Obregón no le trae buenos recuerdos la Semana Santa. La actriz justo en estos días de asueto hace tres años vivió uno de sus peores momentos: a su hijo, Álex Lequio, le diagnosticaron cáncer. Ni ella ni él hubieran querido escuchar jamás esta palabra que tiempo después les separaría para siempre. Triste por rememorar esa época, la intérprete ha posteado el motivo por el que estos días son tan duros para ella, tanto es así que incluso le hacen sangrar lágrimas. «No me gusta la Semana Santa. Recuerdos que me rompen aún más por dentro. Hace 3 años en Semana Santa te diagnosticaron cáncer y el año pasado en el hospital me diste la lección de vida y amor más dura que nadie pueda imaginar», comienza diciendo Ana Obregón en su perfil de Instagram.

A pesar de que es consciente que con el tiempo aprenderá a vivir con ello, ahora es muy difícil para ella estar sin la persona más importante que tenía en su vida. Fue el pasado 13 de mayo cuando Álex falleció después de una dura batalla de más de dos años contra el cáncer, un durísimo momento en el que Ana se unió al padre de su hijo, Alessandro Lequio, con el fin de apoyarse el uno al otro. «Dicen que la cicatriz es el lugar por donde entra la luz. Me imagino que algún día mi corazón , cuando deje de sangrar lágrimas, cicatrizará y ese día renaceré llena de tu luz», apunta Ana Obregón en su publicación. No obstante, la actriz intenta ser positiva gracias a la meditación y así sacar el ánimo suficiente para desear unos bonitos días a sus seguidores. «Mientras tanto leo, medito, me desmaquillo la cara y el alma y te echo insoportablemente de menos. Pero tengo las fuerzas suficientes para desearos (a pesar de todo lo que estamos viviendo) una semana santa llena de amor y salud«, escribe Ana Obregón.

Cabe señalar que hace tan solo unos días tuvo lugar su reaparición ante los medios. Ana fue galardonada con el Premio Yago de Honor con el que, además de reconocerse su talento y trayectoria, le quisieron dar un empujón tras su año más duro. «Se me ha olvidado sonreír», dijo cuando tuvo que posar para los fotógrafos. No ha sido fácil tomar de nuevo las riendas de su vida, pero tanto su familia como otros compañeros de profesión la han arropado para que vuelva a su rutina. En sus redes sociales, hemos podido ser testigos de su evolución y es que en ellas se ha confesado en multitud de ocasiones sobre la tristeza y el dolor en el que estaba sumida.

Muchos de sus followers le han querido mandar todo su apoyo estos días y así se puede leer en los comentarios tanto de anónimos como de famosos. Entre ellos, de Paloma Cuevas, Colate, Tamara Gorro o Poty Castillo, siendo un ejemplo del aluvión de mensajes que recibe cada vez que se confiesa públicamente. De este modo, queda más que claro el profundo cariño que todo el mundo siente hacia ella.