«Es un reto, lo vivo con ilusión y mucha valentía», afirmaba la periodista pocos minutos antes de saltar al escenario junto a Antonio Banderas.


Ha regresado a la que fuera su casa durante veinte años y lo ha hecho por la puerta grande como presentadora de esta 35 edición de los Premios Goya que ha acogido el Teatro del Soho CaixaBank de Málaga. Junto a Antonio Banderas, María Casado ha ejercido de maestra de ceremonias de una gala totalmente atípica e híbrida que ha conjugado lo presencial con lo telemático y que ya forma parte de la historia de nuestro cine.

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La periodista, muy elegante, ha elegido para la ocasión un vestido negro de Pronovias, asimétrico y con detalles de paillettes en el escote, con el que ha posado sobre la alfombra roja. «Es un reto, lo vivo con ilusión y mucha valentía», eran sus palabras pocos minutos antes de saltar al escenario y reconocía que era «todo un lujo» estar junto a uno de nuestros actores más internacionales. 

Más que acostumbrada a estar delante de los focos, María Casado se ha desenvuelto a la perfección sobre el escenario en una gala ágil, marcada por las conexiones con los hogares de los galardonados, y muy sobria. Que ha tenido muy presente a las víctimas de la pandemia.

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«Es la gala de los Goya, obligadamente distinta», comenzaba la periodista su intervención sobre el escenario donde ha lucido un segundo diseño con un pronunciado escote en uve. La catalana ha aprovechado la ocasión para lanzar un mensaje de ánimo, tras reconocer el  «hartazgo» que todos vivimos por la pandemia y añadía que «hay que seguir peleando».

María Casado ha cerrado la gala junto a Antonio Banderas, y el sonido de la armónica de Antonio Serano de fondo, aprovechaban para mandar un mensaje de esperanza. «No queremos quedarnos como la gala del Covid. Nos gustaría quedarnos en el recuerdo como la gala en la que se prendió la llama de la recuperación». Bajaban el telón de la gala más sobria que recordamos advirtiendo a los espectadores: «No se olviden de vivir. Todo esto también pasará».

Su inesperado despido 

En mayo del año pasado saltaba la noticia. La cadena pública anunciaba un cambio en la persona que conducía su magacín matinal. Despedía a María Casado que llevaba en TVE desde 2005 y ponía en su puesto a Mónica López, hasta entonces Jefa de la Sección Meteorológica.

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Durante una entrevista en SEMANA, la catalana se pronunció sobre su inesperada salida de la cadena: «No tengo ningún rencor, de verdad. A mí me preguntan por RTVE y solo puedo decir cosas bonitas. Allí he pasado veinte de lo años más felices de mi vida. Toda mi trayectoria profesional ha estado ligada al ente público. Tengo amigos que se han convertido en familia. Solo puedo estar agradecida de las oportunidades y de lo que yo he vivido en esa casa, y la experiencia que me llevo, porque es una experiencia de vida».