Los médicos revelaron a Pau Donés que su cáncer era inculable y él se dio prisa por cumplir cada uno de sus sueños profesionales.


A muchos de sus fans la noticia les cogió por sorpresa, pero Pau Donés lo sabía. Era consciente de que su final había llegado y así se lo habían comunicado los médicos. Por ello, aceleró todos sus planes profesionales, a pesar de que a comienzos del pasado año decidió alejarse de los escenarios para, por fin, vivir «la vida a tope». Meses después recibió el peor diagnóstico tras batallar más de cinco años contra el cáncer y su deseo era hacer su último disco antes de morir. ‘Eso que tú me das‘ vio la luz el 25 de mayo, pocas semanas antes de fallecer y ha sido un día después de su partida cuando se han podido a conocer detalles de cómo gestionó su legado musical antes de morir este martes 9 de junio a los 53 años. «Los médicos me han dicho que voy a morir, tengo que darme prisa en hacer el disco«, le decía a sus amigos.

Así lo ha recordado Álvaro de Torres, responsable en España de Warner Chappell, la editorial musical que acompañó a ‘Jarabe de Palo‘ desde sus inicios, con el que Pau Donés forjó una estrecha amistad y el que ahora se ha confesado con ‘El Mundo’. El artista quería despedirse de la gente y divertirse, según recuerda este amigo, dejando un patrimonio artístico cuyas letras se convirtieron en un lema de vida para muchos. Entonces, reunió a los músicos con los que siempre contaba y grabó de forma apresurada varias canciones que había escrito tanto durante su tratamiento en Los Ángeles como en los últimos meses.

Su actitud ante la vida la extrapolaba a su trabajo, una profesión por la que siempre bebió los vientos. «Era un ser humano cojonudo, muy divertido, con unas ganas de vivir brutales, de hacer cosas, siempre con una energía tremenda», desliza a la citada publicación Javier Liñán, quien ejercía como director artístico de Virgin cuando llegó el primer álbum de ‘Jarabe de Palo’ hace más de dos décadas. No dejó de estar activo, a pesar de su enfermedad, pero ante todo satisfecho de haber podido ver terminado el disco: «Bromeaba con que igual no llegaba a tiempo, pero lo acabó, se masterizó rápidamente y lo subió a las plataformas de inmediato».

Sin embargo, no fue fácil. El cáncer que padecía le obligó a ausentarse debido a los continuos ingresos a los que debía enfrentarse y, de hecho, según revela su círculo se vio obligado a que las voces del disco procedieran de sus maquetas del año 2019. Yves Roussel ha sido el encargado de mezclar los últimos trabajos de Pau Donés, incluido este último y el cual por cierto en cuestión de días ha alcanzado millones de visualizaciones en las plataformas digitales. «El 21 de abril vino a verme para hablar del sonido del disco, tenía una sonda en la tripa y yo me preguntaba de dónde sacaba esa fuerza inhumana (…) Era muy exigente y planificador, tenía muy claro el tipo de sonido que quería, con mucho peso del bajo, por ejemplo». Menos de un mes después, el 19 de mayo, Roussel tenía que masterizar el disco y debía darse prisa, pues el productor de Pau Donés le comunicó que «le habían dado una semana de vida y que Pau quería escucharlo antes de morir».

Se lo enviaron a la casa de Lleida en la que vivía para que el cantante lo escuchara en las condiciones que él deseaba. En su cadena de música y en formato de CD para días después colarse en millones de hogares. Dio su visto bueno después de grabar un videoclip en el que aparecía junto a su banda, bailando y con la compañía de la que ha sido su verdadero amor, su hija Sara, que aparece bajo una máscara y a quien está dedicado este tema musical que en muy poco tiempo se ha convertido en uno de sus canciones más repetidas.

Pau Donés

En los últimos días también se telefoneó con su amigo, Pablo Motos, presentador de ‘El Hormiguero’ con el que mantenía una bonita relación de amistad después de acudir a su programa. Tanto es así que su deseo era que este le hiciera una de sus últimas entrevistas, pero finalmente no fue posible. «Pablo, lo mío se ha puesto feo…Estoy en la fase final». Pau ya no tenía fuerzas y se lo hizo saber a Motos: «El otro día hice algo con Jordi Évole, pero me costó mucho». En ese instante, le reveló qué era lo que verdaderamente le hacía ilusión mientras hacía frente al cáncer: “Ahora lo único que me apetece es sentarme aquí en mi casa y mirar por la ventana”. Y es que para Pau la vida «siempre fue un regalo».