Después de un fin de semana sin poder regresar a casa por culpa del temporal de nieve, la periodista tuvo que ser ingresada.


Al igual que a millares de personas en nuestro país, Nieves Herrero ha vivido en primera persona los estragos de la tormenta de nieve Filomena, que ha cubierto de nieve el país. La nevada la pilló trabajando en Onda Madrid, en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón, así que se tuvo que que quedar 16 horas sentada. Esto le provocó una lesión por la que tuvo que acabar en el hospital. Así lo ha contado la periodista a Cristina Fernández en ‘La hora de La 1’. 

«No sabía yo que existía el sacro-ilíaco y de estar tanto tiempo sentada -el sábado 11 horas y el domingo 6 seguidas haciendo algo maravilloso que es estar cerca de los ciudadanos-, el lunes me pasó que hice el programa normal, pero el martes se ve que lo peté. La gente maravillosa de SOS 4×4 me tuvieron que recoger y llevarme al hospital y me volvieron a traer hasta aquí. No sé qué me dieron que no podía casi ni hablar. Estaba muy relajada y muy tranquila», ha detallado.

La escritora y periodista ha revelado, paso a paso, cómo fue el periplo que la llevó del trabajo a un centro hospitalario. «Hice el programa el viernes. Tengo una tertulia con todas las chicas Hermida: Consuelo, Irma, Mariló, Belinda y Concha Galán, que fue la única que pudo llegar a la emisora. Las otras lo hicieron por teléfono. A las siete me despedí de ellas. Terminé a las ocho de la tarde y la gran sorpresa fue que no podíamos salir de Telemadrid. Lo intentamos varias veces, pero la carretera estaba colapsada. Nos dimos la vuelta, Pilar Vicente y yo. Le dijimos al conductor que nos llevara al hotel NH, que está muy cerca. Cuál sería mi sorpresa cuando nos encontramos allí con gente de Mediapro: redactores y técnicos de Telemadrid que tampoco podían volver a sus casas. En el hotel no había nada para cenar y nos fuimos apañando con lo que cada uno llevaba encima. Uno decía: ‘Oye, que tengo galletas’. Y otro: ‘Y yo un plátano’. El chico de recepción me dio un trocito de roscón», ha explicado.

Preocupada por Concha Galán, que se quedó atrapada en la carretera: «Me daba mucha angustia»

“He convivido tres días con los redactores del tiempo de Telemadrid, con Antonio, Ainhoa González y Tania. Al día siguiente tampoco era factible volver a Madrid y volví a la radio. Hicimos 11 horas seguidas contando lo que estaba pasando y con entrevistas a ciudadanos que pedían ayuda o querían contar cómo lo estaban viviendo. Ha sido la experiencia más bonita y profesional que he tenido. Estoy muy orgullosa de todo el equipo. De repente, entraba gente que estaba pidiendo ayuda, compañeros, políticos», ha destacado la madrileña. “Concha Galán pudo salir de aquí, pero en la carretera se quedó atrapada. La pobre pasó 12 horas en el coche y la íbamos animando. La verdad es que no pude dormir porque me daba mucha angustia su situación. Al final, la rescataron los bomberos”.

Cuando llegó el domingo, la situación ya era un poco límite: “No teníamos ropa ni nada para cambiarnos. Los compañeros que controlan el almacén nos fueron dando ropa de invierno y lo que iban encontrando para quitarnos el frío. El domingo por la noche ya pudimos ir a la boca del metro de Campamento y, por fin, llegué a la estación de Arturo Soria. Ahí empezó otra odisea”. Y es que al salir del metro se encontró con una de las estampas que nos ha dejado la borrasca: las calles repletas de nieve, sin gente, sin tráfico… “Parecía una película de ciencia ficción. A mitad de camino, vinieron a recogerme Guillermo y mi hija Ana. Y los tres, agarrándonos, pudimos llegar por fin a casa”.

Así acabó en el hospital: «Se me saltaban las lágrimas del dolor»

Una vez en su domicilio, la periodista empezó a notar dolores en la espalda: “Eran como de parto y me asusté mucho. Unos voluntarios me llevaron al hospital Nuestra Señora de América y quedé ingresada. Se me había inflamado el sacro-ilíaco y se me saltaban las lágrimas del dolor. Durante dos horas y media me pusieron todo tipo de analgésicos. Me atendió la doctora María del Mar Ruiz, que me dijo que, poco a poco con la medicación, me iba a ir quitando el dolor. Y una vez que ya estaba mejor, volví a casa. Estuve francamente mal. Ahora ya estoy mejor. Nunca imaginé que pudiera vivir esta odisea. Se la contaré a mi nieta”.