El anticuario francés, ex pareja de la nieta de Franco, ha fallecido a los 91 años.


Este lunes ha fallecido Jean Marie Rossi, ex marido de Carmen Martínez Bordiú. El millonario anticuario francés ha muerto a los 91 años, una edad que había cumplido hace apenas unos días, el pasado 18 de noviembre. Según ha informado la familia al diario francés ‘Le Figaro’, el empresario ha perdido la vida de manera tranquila, «pacíficamente» y lúcido, sin haber perdido en ningún momento sus facultades mentales.

Se dieron el ‘sí, quiero’ en 1984

Jean Marie Rossi se dio a conocer en nuestro país en los años ochenta, tras contraer matrimonio con la nieta de Francisco Franco. Ambos contrajeron matrimonio civil el 11 de diciembre de 1984 en Rueil-Malmaison, Altos del Sena. A pesar de que en su país de origen era un hombre de reconocido prestigio, la noticia de su enlace cayó como una bomba en nuestro país, ya que la ‘nietísima’ había dado el ‘sí, quiero’ a un hombre 22 años mayor que ella… y fuera de los cánones de la iglesia. Aquella unión fue considerada ante la opinión pública de la época un escándalo, ya que ella lo dejó todo en España para estar a su lado. Un verdadero acto de rebeldía por parte de Carmen, quien se había separado de su primer marido, Alfonso de Borbón, duque de Cádiz -y padre de sus hijos Francisco y Luis Alfonso en mayo de 1982.

Lo cierto es que a Carmen Martínez Bordiú no solo les unió al amor. Tristemente, también los unió la tragedia. El año que se convirtieron en marido y mujer fue el más duro en la vida de la ‘socialité’, ya que el 7 de febrero su primogénito falleció en un accidente automovílístico mientras se trasladaba con su padre en Cintruénigo. Al trágico fallecimiento del niño se sumaría otra dolorosa pérdida. Poco después moría Mathilda, hija de Rossi, nacida de su relación con su exesposa Barbara Hottinger.  Otro accidente, esta vez con la hélice de una barca en Bahamas, le arrebató la vida a la joven. Carmen y Jaen Marie tuvieron una hija en común, María Cynthia Francisca Matilda Rossi, nacida el 28 de abril de 1985. Los últimos nombres se los pusieron en recuerdo de sus dos hermanos fallecidos.

GTRES

Por suerte, no todo fueron desgracias en la vida que mantuvieron en común. A lo largo de su vida, Carmen Martínez Bordiú ha explicado que el experto en arte y antigüedades galo fue el primer hombre con el que conoció el amor verdadero. Y quien, en materia de pasiones carnales y artes amatorias, le enseñó todo lo que una mujer debe saber. «Jean Marie me enseñó el arte y a ser mujer», confesaría en una entrevista con Bertín Osborne en ‘En tu casa o en la mía’.

Tuvieron una hija en común, Cynthia

El idilio entre Carmen Martínez-Bordiú y Rossi fue un auténtico flechazo. Ella lo conoció estando casada con Alfonso, y decidió irse con él. No lo dudó un instante. Eso sí, nunca llegó a ser desleal a quien era entonces su marido. «Nunca he sido infiel», ha sentenciado. Se separaron en 1994 y se divorciaron en 1995. Tras poner punto final a su historia de amor, él continuó su vida en Francia y volvió a ser lo que siempre fue: un hombre de perfil bajo que nada tenía que ver con el papel couché. Menos aún con los titulares de la crónica social. Tuvimos noticias puntuales de él cuando olvido su hija Cynthia se reunía con su padre o si este acudía a algún acto social. Pero poco más.

GTRES

Ahora, con su muerte, la prensa francesa le dedica unas palabras en sentido tributo a un hombre admirado y respetado en el país vecino. «Fue uno de los últimos grandes anticuarios de la Place de Paris. Uno de esos ‘dinosaurios’ profesionales que ya no existirá. De su generación, Didier Aaron, Bernard Steinitz, Michel Segoura, Jean Gismondi, Jacques Kugel, Michel Meyer, Philippe Kraemer, ya no existen. Seguirá siendo uno de los mejores, el más conocedor, el más atípico de su tiempo «, destaca ‘Le Figaro’. De él halagan su talento «inclasificable» para las antigüedades, sus elevados «conocimientos» en la materia, así como «la forma poco convencional en la que ejercía su profesión». Porque lejos de ser «un simple comerciante que vende cajoneras de marquetería del siglo XVIII», era un «comerciante autodidacta que ha construido un imperio de antigüedades en Place Beauvau». Un genio al que califican como un «descubridor» que «retrocedió a través de las edades hasta lo contemporáneo».