Rocío Carrasco ha revelado uno de los momentos más complicados para ella y los suyos durante la enfermedad de su madre, Rocío Jurado.


La batalla que luchó Rocío Jurado contra el cáncer fue imborrable. Muchos permanecieron pendientes de su evolución, en especial, aquellos que la querían. Su familia no la dejó sola ni un instante cuando la artista hizo las maletas rumbo Houston, donde comenzó un tratamiento para tratar de vencer la enfermedad que le había alejado de los escenarios. En la última entrevista que concedió a Jesús Quintero en televisión en el año 2006 se la pudo ver esperanzada, pero sobre todo con ganas de vivir. Poco antes había hecho frente a un momento muy duro en su enfermedad, el más duro para sus seres más queridos. «Después del fin de año se empieza a encontrar mal otra vez. Entonces se decide que primero pase por Montepríncipe, el sitio donde se la ha operado, donde le dicen que puede estar tranquila, pero no contentos con esa opción decidimos que volviese a Houston», dice Rocío Carrasco en su séptimo capítulo de ‘Rocío. Contar la verdad para seguir viva’.

Rocío Jurado
Rocío Jurado club de fans

Rocío Jurado debía someterse a una prueba en quirófano antes de la cual debían dormirla. A pesar de que en un principio esta intervención no revestía gravedad, finalmente la operación se complicó mucho más de lo que su familia creía. «Le tenía pánico a las anestesias generales porque tenía muchas alergias. Ella me llamó porque tenían que hacerle una prueba, me fui un jueves y llegué allí un viernes. Supuestamente pasaba el fin de semana en el hospital y el domingo le daban el alta. No era una cosa de gravedad, era una cuestión de días. Me volví y llegué a Madrid un lunes, pero a los dos días me llama una muy amiga de mi madre y dice «cógete un avión y vente para acá», continúa Rocíito en su relato.

Entonces, fue consciente de que nada había salido como pensaban, de que había que ser fuertes ante lo que estaba por venir. Por ello, no lo dudó ni un instante y un día después estaba en Estados Unidos. «Recuerdo que hacía escala en Miami y Fidel se quedó en Madrid porque estaban mis hijos. Ya en la televisión aquí en España se había dicho que ella estaba en la UVI y que estaba intubada. Él no quería que me encontrara con aquello. Me llamó y me dijo que me lo decía para que no me asustara cuando llegara», comenta emocionada. Asegura que lo que se encontró fue tan milagroso que ni siquiera los médicos daban crédito a la rápida evolución de Rocío Jurado. «Cuando yo llegué estaba intubada e inconsciente, pero se puso buena a los dos días. Nadie de allí se lo explicaba, decían que aquello no lo habían visto nunca», asegura Rocíito. Justo en ese momento los expertos les advirtieron de que su estancia hospitalaria se alargaría.

Rocío Jurado
Gtres

Ni Rocío Flores ni su hermano David supieron de su enfermad por boca de su madre, prefirió que no supieran nada al respecto. Sobre ello Antonio David Flores aseguró en ese entonces que su pequeña contaba los días que hacía que no veía a su abuela: «Me dijo que hacía 42 días que no la veía, los tenía contados».