Charlène de Mónaco desde que viajara a Sudáfrica ha estado repleta de incógnitas y es que pocos saben realmente dónde está y qué le pasa. Ahora cumple 44 años.


El 25 de enero Charlène de Mónaco cumple 44 años, una fecha en la que sumará una vela más a un pastel repleto de incógnitas. Nadie sabe dónde está la esposa del príncipe Alberto a ciencia cierta, ni tampoco qué le pasa y por qué se ha alejado de la vida pública de este modo. Solo se ha aclarado que es por cuestiones de salud. Si bien sus apariciones en los últimos años eran contadas, lo cierto es que desde que viajara a Sudáfrica nada ha vuelto a ser lo mismo en su familia, tampoco en su vida. Un problema de salud fue el supuesto motivo que la retuvo en el país durante seis meses, en concreto, se habló de una neuralgia, una operación de una muela, una infección otorrinolaringóloga o incluso estar desfigurada a causa de una intervención estética. Diferentes cuadros médicos sobre los que su marido no profundizó, aunque sí dejó claro que su ausencia no se debía a nada sentimental: «Esto no tiene nada que ver con nuestra relación. Quiero dejar eso muy claro. Estos no son problemas dentro de nuestra relación».

Palais Princier.

Un discurso al que siguió el de sus íntimos amigos, quienes revelaron que ella «casi muere en Sudáfrica». «No ha podido comer alimentos sólidos en más de seis meses debido a todas las cirugías por las que ha pasado desde entonces (…) Solo ha podido ingerir líquidos mediante una pajita, por lo que perdió casi la mitad de su peso corporal», explicaron cuando saltaron todas las alarmas acerca de su llamativo cambio físico. Se escudaron en que Charlène estaba agotada y sin fuerza alguna, situación a la que habría que sumar los continuos rumores de ruptura con el padre de sus dos hijos. Tal fue la distancia física que existía entre ellos, que el príncipe monegasco tuvo que salir del paso para aclarar públicamente cómo estaba su matrimonio. «¡No se fue de Mónaco por una rabieta! No se marchó porque estuviera enfadada conmigo, ni con nadie. Bajó a Sudáfrica para evaluar el trabajo que su fundación hace allí y pasar un poco de tiempo con su hermano y algunos amigos», dijo en declaraciones a ‘People’.

Otro de los asuntos que generaba un gran debate en las redes sociales era el inicio de este viaje de más de 12.000 kilómetros. Aunque se hizo oficial en el mes de mayo, hay quien asegura que fue dos meses antes, en el mes de marzo, cuando ella hizo las maletas y viajó a su tierra querida. Esta escapada se dilató en el tiempo hasta noviembre, fecha en la que volvió con los suyos, eso sí, con matices. Se instaló en una casa aledaña a Palacio, que estaba situada a unos 300 metros y que estaba situada encima de una fábrica de chocolate en la que en su momento residía. «Puede que se reparta entre ambos sitios, o dondequiera que esté más cómoda. Aún no está claro dónde se instalará ni nada por el estilo. Acaba de llegar, así que todo el mundo está adaptándose. La princesa está muy emocionada de estar de nuevo junto a sus hijos, y ellos también. Ya veremos qué hace», dijo la mujer de su hermano.

Cabe señalar que este tiempo en el que han estado separados se cumplieron los 10 años de casados de Charlène y Alberto, aniversario en el que tampoco pudieron estar juntos debido al problema de salud que ella acarreaba. «Lo que ha sido extremadamente difícil para mí fue cuando mi equipo médico me indicó que no podía regresar a casa para mi décimo aniversario de boda. Sin el amor de Alberto y su apoyo no habría podido superar este momento doloroso«, comentó ella. Fue intervenida hasta en tres ocasiones, lo que, sin duda, provocó un gran hastío en la exnadadora olímpica, siendo según ella una infección en su oído en la nariz y en la garganta el origen de todo.

Charléne de Mónaco posado
© Redes sociales.

Actualmente, la Princesa se encuentra hospitalizada por decisión propia en un centro de Europa en el que se recupera del cansancio físico y emocional que arrastra desde hace meses. Allí ha recibido la visita de sus hijos y de su esposo, lo que ha supuesto un chute de energía para ella, dadas las circunstancias tan complicadas a las que hace frente. Lleva allí varias semanas ingresada, pero ¿dónde está exactamente? y, sobre todo, ¿qué le sucede? Numerosos medios de comunicación hablan de la posibilidad de que se encuentre en Zúrich (Suiza), en un centro de lujo especializado en adiciones y salud mental en el que todo resulta confidencial. Tan solo se ha apuntado a su exclusividad y a que en ella más de 15 médicos y terapeutas están centrados en un único paciente, detalles que te ayudan a imaginar el montante mensual que cuesta a los clientes. Cuatro semanas suelen suponer la friolera de 320.000 euros, una cifra que, por supuesto, no está al alcance de todos los bolsillos.

Justo está a punto de cumplirse un año desde que apareciera por última vez en un acto oficial, siendo el 27 de enero en la Patrona de Mónaco cuando la vimos en una cita de este calibre.