Este miércoles María Teresa Campos gastaba una broma frente a los reporteros gráficos. A las puertas de su casa y con un tono muy jocoso, la presentadora decía a los periodistas que su mudanza nada tenía que ver con Edmundo Arrocet. «No tiene nada que ver con la mudanza de este. Tiene que traer tres contenedores. Si ocurriese os enteraríais», ha dicho haciendo gala de su humor. Y es que durante la mañana había un camión de mudanza en su vivienda, lo que ha hecho saltar todas las alarmas. Poco después había una reunión misteriosa que servía como pista de una venta ya ¿efectiva?.

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María Teresa Campos ha sido pillada junto a un grupo de personas que parecían ajenas a la casa y todo apuntaba a que la única intención de este grupo era la de ver la vivienda. En concreto, la presentadora salía a recibir a tres hombres que podrían estar detrás de ello. De este modo, la malagueña, por fin, podría poner fin a su pesadilla inmobiliaria, pues lleva varios años intentando venderla.