El 2 de agosto siempre había sido un gran momento para la familia Pantoja, pero todo tornó el pasado año. Ese día se rompió para siempre la relación de Isabel Pantoja con su pequeño del alma, Kiko Rivera, una fecha que, sin querer, estuvo en boca de todos hace algunos meses. 365 días después de este fatídico instante, Kiko Rivera vuelve a revivir lo que sucedió. Aunque es cierto que él agradece haber conocido la verdad, no puede evitar sentirse dolido, pues descubrió la gran mentira que la tonadillera había mantenido ante su familia y ante su público durante tantas décadas. «La relación con mi madre se rompió para siempre el 2 de agosto. Ese día pasó algo. En cuestión de segundos todo se rompió. Es algo que no puedo perdonar y no pienso olvidar. Mi madre no estuvo a la altura», dijo el músico en ‘Cantora: La herencia envenenada’. El mismo en el que Isabel cumplió 64 años se despidió para siempre de su hijo.

Kiko Rivera Isabel Pantoja
© Montaje SEMANA.

Sus abogados entonces le recomendaron que mantuviera en secreto el verdadero motivo que le había distanciado de la artista, pero él no pudo evitar que saliera a la luz. «Se abrió la habitación de Paquirri, que está siempre cerrada, y él vio que estaba todo las pertenencia de su padre, cuando en su día se denunció su robo», dijo Jorge Javier Vázquez. Kiko Rivera escuchaba con mucha atención al presentador y no le quedó más remedio que asentir y admitir que lo que estaba relatando el catalán era completamente cierto. Un instante que él jamás hubiera imaginado que tendría lugar: «La puerta estaba abierta por casualidad. Entré en estado de shock. Yo había entrado en varias ocasiones allí y no había nada». Poco después Kiko Rivera se puso en contacto con sus hermanos, Fran y Cayetano Rivera, para que supieran que el robo que en su día había denunciado Isabel Pantoja, según él, no había existido. Cabe recordar que justo el día después de que un juez sentenciase que Isabel Pantoja debía entregar algunos enseres del torero a sus hijos, ella denunció que los habían robado.

Los hijos de Paquirri y Carmina Ordoñez se pusieron manos a la obra y tras hablar con su abogado le mandaron varios requerimientos notariales con el único fin de recuperar lo que su padre les dejó en herencia. Estas piezas se encuentran supuestamente en Cantora, la finca de la discordia, no obstante, esta guerra ha sido aplazada. En el mes de junio los hermanos Rivera aparcaron esta batalla legal, ya que sentían «piedad por ella», aunque pueden retomarla muy pronto. Este descubrimiento no fue lo único que separó a Isabel de su hijo, Kiko Rivera. El DJ ha explicado que su madre había utilizado, siempre según él, su herencia para pedir hipotecas desde que él tenía tan solo dos años. «En 1986, se pidió una hipoteca de 50 millones de pesetas y dos años después de 35 millones. En 2002 cancela este crédito y vuelve a pedir otro de 2,7 millones», comentó.

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Kiko tiene más que claro que su madre no respetó las últimas voluntades de su padre, quien quería que la famosa finca fuera únicamente para la familia Rivera y para sus tres hijos. Las hipotecas se fueron sucediendo en el tiempo y él firmó documentos que ni siquiera sabía lo que eran, un desconocimiento sobre el que ha insistido en varias ocasiones. A pesar que durante la revelación de estos bombazos hay quien sí creía que podía existir una reconciliación entre madre e hijo, el propio Kiko ha negado que ese acercamiento se vaya a producir. De momento, ella ha dado un paso al frente y ha vuelto a seguir a Kiko e Irene Rosales en sus redes sociales.