¡Hola de nuevo! Seguimos en Asturias tras dos intensos días de premios en Oviedo. En este tercero hemos amanecido pronto para salir de excursión a Poreñu, Pueblo Ejemplar de 2017. Los Reyes se han trasladado allí para conocer de cerca su patrimonio, costumbres y, sobre todo, a sus gentes. Y como siempre en estos casos, se han dado un baño auténticamente popular. ¿Cómo ha afrontado Letizia esta jornada? A cuerpo.

A cuerpo, sí. Por aquí estamos últimamente muy en plan «hombres/mujeres del tiempo», haciendo hincapié en la meteorología y sus efectos, y no quiero ser pesada, pero me parece necesario advertirlo: a ver, en Asturias, norte, a estas alturas del año, en plenos montes, puede que salga el sol y las fotos queden divinas (como ha sido el caso), pero hace fresquito. Y hoy además había rachas de viento.

La Reina se ha venido arriba y ha prescindido de chaquetas y abrigos. Nada. Con un jerseicito fino iba requetebien, a cuerpo gentil, saludando, cogiendo niños, moviéndose de un punto a otro del itinerario con gracejo y postura erguida (yo creo que el frío algo tenía que ver).

Por debajo se nota que se ha puesto una camiseta interior.

Gentil… y ajustada. Mucho. Hoy hemos recuperado a esa Letizia de ciertas temporadas, confiada de su figura, que apuesta por estilismos de marcar. Completamente pegado era ese top de punto fino en azul claro de Hugo Boss (básico, cuello redondo y manga larga). Y ceñido era el pantalón de estampado Príncipe de Gales. Al final de temporada veremos cuántas prendas de estos cuadros guarda. Estos pantalones son otros distintos a los de Mango que estrenó hace poco en Teruel, en concreto de Massimo Dutti, más anchos y largos de pierna. Esta vez también llevaba un cinturón fino azul, de Hugo Boss. Qué se puede decir: dejaba poco a la imaginación.

Poreñu es una aldea a una hora de Oviedo, de poco más de 100 habitantes, que se ha volcado con los Reyes, a los que han mostrado sus hórreos y paneras, sus taraceas y azabaches, sus terneras con denominación de origen… Uno de los momentos más curiosos es cuando Felipe y Letizia han cogido la pala, primero uno y luego la otra, para plantar un manzano, que crecerá en esta tierra para orgullo de sus vecinos.

En este momento ha quedado patente que la Reina no había escogido con tino el atuendo de la visita. Primero, por ir a descubierto; segundo, por llevar una cartera de mano (en azul también), de Adolfo Domínguez, que tiene igual en rosa chicle, que le incomodaba en el gesto de los saludos; y tercero, por calzarse unos taconazos en un pueblo de montaña. Azules, de ante, con plataforma, de Magrit… Se clavaban en el hierba y la tierra húmeda. Por no hablar de las cuestas. Afortunadamente, las justas, y con el firme seco, porque si no…

Por lo demás, el pelo suelo a un lado, maquillaje fresco y sus pendientes de maripositas de Yanes como única joya. Aquí no prestaba su anillo verde, demasiado lujoso. En suma, un look urbano sexy, pero poco apropiado para el mundo rural. 

Pues eso, decimos adiós a esta edición de los Premios Princesa de Asturias con buen sabor de boca general en cuanto a estilismos. Más espectaculares que elegantes, cierto, pero que reflejan las ganas que le pone Letizia en quedar bien en su tierra para una de las citas más especiales del año. Esperemos que el atrevimiento de Poreñu no lo pague con un resfriado. Que ya sabemos que el calor/cariño de la gente es importante, pero no hace milagros…

Los Reyes, encantados de compartir unos días con los asturianos. Tras el almuerzo en una carpa especial, regresaron a casa. ¡Gracias a todos y hasta pronto!