Kiko Rivera pasará las Navidades más cerca de su equipo de abogados, notarios y expertos en sucesiones y herencias que al lado de su madre, Isabel Pantoja. Pero no solo por los entuertos que le ha separado de su madre con gran dolor y profunda decepción, sino también por la obligatoriedad a tener que hacer frente a la demanda que Ramón Calderón, íntimo amigo de su padre, Paquirri, y albacea de sus intereses cuando era niño. El que fuera presidente del Real Madrid ha decidido emprender acciones legales contra Kiko Rivera no solo por los insultos que realizó contra su persona en directo en uno de los programas más vistos del año, ‘Cantora, la herencia envenenada’, sino también por las graves acusaciones que realizaba contra el hombre de confianza de su padre, a quien le llamó “sinvergüenza” y “ladrón”.

Todas las partes implicadas en el escándalo que sobrevuela Cantora han tomado medidas para armarse para lo que se atisba como una encarnizada guerra judicial. Kiko Rivera ha visitado en incontables ocasiones a sus abogados, mientras que Isabel Pantoja también se ha asesorado para no entregar los enseres de Paquirri y para responder a su hijo en un futurible juicio. Pero también Ramón Calderón ha querido confiar en sus abogados la defensa de sus derechos vulnerados, como así ha confesado a ‘Informalia’: “La demanda ya está puesta y Kiko Rivera la recibirá en los próximos días”, sentencia.

Las graves acusaciones que Kiko Rivera repitió sin cesar aquella fatídica noche en la que se sentó en un plató de televisión para desenmascarar a su madre y a todo aquel que participó en las supuestas irregularidades en el reparto del ingente patrimonio de Paquirri. Ramón Calderón dejó pasar el tiempo a la espera de que el Dj recapacitase y le pidiese perdón públicamente por sus acusaciones. Al no producirse este perdón, no le ha quedado más remedio que mover ficha y buscar la subsanación de su ofensa por otra vía.

Ramón Calderón es un prestigioso abogado que atesoró una profunda amistad con Paquirri en sus años de juventud. Es por ello que fue designado como defensor de los intereses de Kiko Rivera en el reparto de la herencia de su padre, cuando él aún tenía 7 meses de edad. Un reparto del que ahora Kiko Rivera no está conforme y culpa no solo a su madre, sino también a aquellos que debían velar por hacer cumplir la última voluntad del torero tras su muerte y que, según él, no se respetó. Eso sí, Ramón Calderón desea dejar claro que si esto al finalmente no se cumplió no fue precisamente por culpa suya y así quiere que quede constancia judicialmente para no ver manchado su buen nombre con una amarga polémica.