«Yo a mis hijos no les he puesto una mano encima en la vida, precisamente por ese rechazo que me produce ese tipo de educación», ha reconocido.


Siempre con fachada de tipo duro, no es habitual ver a Kiko Matamoros derrumbarse en un plató de televisión. Esta vez el colaborador de Mediaset ha tenido que contener las lágrimas al hablar de su padre y recordar cómo en su infancia sufrió malos tratos por parte de este. «Con el tiempo y la madurez aprendí a perdonarle. La verdad que no le guardo ningún rencor», ha confesado.

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Durante su intervención en el programa ‘Viva la vida’ ha relatado cómo huyó de su casa siendo muy joven, con tan solo 19 años, para evitar volver a esa dura realidad. Sin embargo, con el tiempo ha sabido reconciliarse con su progenitor y ha achacado su comportamiento a la época en la que le tocó vivir. «Todos nos equivocamos, pero es bonito pensar que la mitad de tu felicidad te la ha dado tu padre y la otra mitad tu madre. Yo a mi padre le quiero mucho y le agradezco estar aquí. La mitad de mi vida se la debo a él», ha señalado visiblemente afectado al hablar de uno de los pilares de su vida.

Aquella realidad que vivió durante su infancia ha sido clave en la educación que ha promulgado a sus vástagos, según ha contado. Tiene cinco de dos matrimonios, el primero con Marián Flores y el segundo con Makoke. «Yo a mis hijos no les he puesto una mano encima en la vida, precisamente por ese rechazo que me produce ese tipo de educación». También ha recordado cómo en aquella época en «los colegios las agresiones estaban a la orden del día y los abusos».

Unas palizas «salvajes»

Estas declaraciones sobre uno de los capítulos más oscuros en la vida de Kiko Matamoros se producen a raíz de una reciente entrevista con el periodista Álex Fidalgo en el podcast ‘Lo Que Tú Digas’. El tertuliano de televisión explicaba cómo había sido su infancia, para muchos un tema totalmente desconocido: «A mí en mi casa y en el colegio me daban unas somantas de palos increíbles».

Foto: Gtres

Ha calificado algunas de aquellas palizas como realmente «salvajes». «Recuerdo un puñetazo que me dio mi padre que sangraba mucho por la nariz y yo me di otra vez contra la pared para que no parase de sangrar. Pensaba, a ver si me muero ya». Asimismo reconocía haber sufrido acoso sexual en su época escolar. «Con 7 años viví acoso sexual en el colegio. Pero muchos de mis compañeros sufrieron abusos sexuales por parte de los religiosos. En aquella época los abusos estaban a la orden del día». También se pronunciaba sobre el distanciamiento que mantiene con su hermano Coto desde hace años. «He aprendido a vivir sin mi hermano y estoy muy a gusto».