Julián Muñoz ha roto su silencio tras años sin hablar ni del caso ‘Malaya’ ni de Isabel Pantoja de manera larga y tendida. Tras abandonar la cárcel, el que fuera Alcalde de Marbella reaparece y lo hace para hablar alto y claro de algunos de los episodios que han marcado su vida. Julián, que entró en prisión en julio de 2006, mantenía por aquel entonces una relación con la tonadillera. Este romance comenzó en el año 2003, coincidiendo con su relación también con Mayte Záldivar. El ex político habla de una «adicción» y «obsesión» hacia la cantante, que le hundió la vida. Sin embargo, antes no pensaba así y tan solo tenía bonitas palabras para ella. A pesar de esto, para él no fue fácil estar en prisión y que su mujer no acudiera a visitarlo: «Yo me enfadé», dice. Hay que recordar que Isabel Pantoja tardó 97 días en asistir a la cárcel de Alhaurín de la Torre. Eso sí, sabemos cómo fue el primer vis a vis de la pareja. 

Isabel Pantoja tardó 97 días en visitar a su pareja en la cárcel

El que fuera alcalde de Marbella ha relatado en su docuserie de Telecinco, ‘No es hora de la venganza, es la hora de la verdad’, los momentos previos a la visita de su pareja: «Te quieres poner tus mejores galas. Imagínate en la cárcel las galas que tenemos. Te miras al espejo 20 veces, te echas colonia y vas, dentro de lo que tenía ahí, iba impecable. Tenía muchos nervios», recuerda. «La verdad es que la primera vez fue emocionante. Claro. Creo que le pasaron a ella primero en la habitación y después pasé yo», sigue contando Julián Muñoz echando la vista hacia atrás.

«Le di un abrazo enorme. Un abrazo infinito y llanto. Emocionante. Claro. Hacía mucho tiempo que no la veía. Llevaba yo en la cárcel cuatro o cinco meses y no había ido nunca», sigue contando. Y a la pregunta de Paloma García Pelayo sobre si intimaron aquel día, Julián no ha dudado: «Pues sí, hubo una relación. Imagínate. La relación en un cuarto pequeño, con las sábanas blancas…», sigue recordando.

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Julián Muñoz recuerda cómo eran las salas donde mantenía los vis a vis con la tonadillera

Además, analiza cómo eran las estancias para los vis a vis: «Eran unas habitaciones que tenían una cama y un cuarto de baño. Eso sí, muy limpias. Y donde, depende, puedes mantener relaciones íntimas o puedes estar hablando o puedes estar besándote. En los vis a vis íntimos suele ocurrir que intimas con la persona. Vamos, que te acuestas con ella«, cuenta. Sin lugar a dudas, esta fue la visita de la tonadillera que recuerda con más cariño, ya que la segunda la describe como una «visita de negocios» después de la información que salió por aquel entonces de los 400.000 euros que el político le habría dado a su ex, Mayte Záldivar.