Julián Contreras es conocedor de los estragos que la mente puede causarle a uno cuando no se encuentra atravesando un buen momento y sobre los peligros de una salud mental mal gestionada. Lo ha hecho en conversación con el influencer Luc Loren en el programa ‘No estamos locas’, en el que se ha sincerado como nunca sobre su intento de suicidio para que estas cuestiones dejen de ser tratadas como un tabú, lo que convierte a las víctimas de esta lacra en personas señaladas. Él se ha sentido así y quiere ayudar al resto ofreciendo su propio testimonio, acercando su dura historia y recordando la etapa más oscura de su vida.

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© Redes sociales.

Lo mío viene porque mi vida empieza a cambiar y no me adapto, no consigo encajar muy bien en ella. Empecé a tener variaciones, porque entendí un negocio que no me fue bien por una estafa y eso provocó que la vida se cambiase y hubo que hacer un ajuste en todos los niveles. Además, entre medias tuve varias situaciones sociales muy malas. Entonces, al final, todo eso es como si te van escurriendo hasta que al final no te queda ni una gota y estás como un trapo”, comienza a relatar Julián Contreras en qué situación se encontraba cuando tomó la decisión de que iba a quitarse la vida. Por fortuna, no pudo cumplir su cometido y ahora se alegra de no dar el paso definitivo, pues ahora ha entendido que la vida merece la pena vivirla, aunque en aquel momento atravesaba una profunda depresión.

Julián Contreras no quiso contar con la ayuda de su entorno, mantuvo en secreto lo que le sucedía y no pidió ayuda. Fue su principal error. Creía que el suicidio era la vía de escape para solucionar sus problemas, aunque con ello acababa también con lo bueno que le depara el destino y quiere dejar claro que el razonamiento que le empujó a pensar así es la clave para que se le entienda: “No es una parte degenerativa de estoy tan mal que voy empeorando hasta que al final me suicido, sino que estoy tan mal que creo que suicidarme es la forma de solucionar todo esto”, aclara la diferencia.

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© Redes sociales.

El hijo de Carmina Ordóñez explica además el calvario que supuso su propia existencia cuando se tiró “un año entero pensando sistemáticamente que mi vida tenía que terminar”. De hecho, tan claro lo tenía, que reconoce que “llegué a escribir cerca de 420 cartas de despedida. Una por noche. Cuando tú te pasas un año entero de tu vida así, cada día, cada día, cada día… tu relación contigo mismo se vuelve muy mala, muy tóxica. Al final, vives o convives con una persona que te quiere destruir, que eres tú mismo”.

Por su mente pasaban ideas destructivas como que si su vida acababa tampoco se iba a perder nada o que no iba a dejar en el camino a ningún ser querido que le echase de menos. Pero por fortuna apareció un ser que le hizo virar su espiral autodestructiva. Este fue su gato: “A mí me salvó la vida mi gato, porque yo todas las noches -la nocturnidad juega un papel muy malo con los suicidas- yo tenía un gatito, que en ese momento era un bebé, y todas las noches se tumbaba en el pecho y yo decía ‘cómo voy a dejar a esta criatura’. Es curioso porque mi padre es mi núcleo vital, mi universo gira en torno a mi padre, pero fue este pequeño dictador que no me deja dormir desde entonces y me despierta cada mañana”.

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Foto: Instagram

Por eso, ahora Julián Contreras se ve en la necesidad de compartir su aprendizaje con el mundo para evitar que otras personas caigan en depresiones que les empujen a tener pensamientos suicidas, porque la muerte no soluciona nada. Se lamenta que “habría sido un error” quitarse la vida, porque “siempre es un error, nunca es un acierto”. Y eso que acepta que la vida en ocasiones “es muy retorcida y a veces se pone muy complicada, de pronto brilla y brilla mucho (…) Eso es a lo que hay que agarrarse y lo que hay que buscar. Pasan cosas de pronto cada día inesperadamente que dices: me habría perdido esto y me habría perdido lo otro. Yo me agarré mucho a eso, al no saber lo que me voy a perder”, concluye.