Josep se abre para SEMANA, y nos cuenta cómo está viviendo este nuevo período, que no todo es tan bonito como lo pintan y que antes de que La Fábrica de la Tele apostara por él, no estaba pasando un buen momento laboral


Josep Ferré (Tarragona, 1970) ha desatado todo su talento como el ‘clon’ de los colaboradores de Sálvame y ha conseguido meterse a la audiencia en el bolsillo gracias a su impresionante capacidad para parodiar a los personajes más famosos de la tele. Y es que, aunque lleva más de veinte años de carrera y ha participado en programas míticos como Hable con ella, Homo Zapping o TNT (donde le conocimos como Soledad León), es ahora cuando vive uno de los momentos más dulces de su carrera.

Luis Miguel González

¿Cómo estás llevando este éxito tan fulgurante?
¿Sabes qué pasa? Que tampoco soy consciente, porque estoy metido en el plató, después con mi gente, estudiando los personajes, preparando cosillas mías… Lo noto en las redes sociales, pero por la calle no mucho. También es verdad que en mi día a día no voy caracterizado, voy con la cara lavada. No sé, si me pusiera una peluca de Lydia Lozano y fuera por la calle me empezarían a parar. Estoy muy contento. Yo siempre digo que Sálvame me ha salvado.

¿Por qué dices eso?
Porque la época de confinamiento fue muy complicada. Tener trabajo en televisión ahora es un lujo.

¿Se podría decir que este trabajo es un caramelo?
La verdad es que sí. Y quiero saborearlo y aprovecharlo al máximo. Esto es una carrera a largo fondo. O sea, soy muy consciente de que hay unas reglas y tienes que acatarlas. Si cuando dejas de trabajar te rebelas, te enfadas porque dejan de llamarte o porque lo que eras de maravilloso desaparece, vas mal. Esto puede suceder y tienes que aceptarlo. No puedes enfadarte y decir que ya no se acuerdan de ti. Cuando estás en lo alto te adoran, pero tienes que aceptar que cuando viene el bajón estarás más solo.

¿Cómo afrontas eso?
Buscando alternativas, reinventándome. Raphael lleva 60 años de profesión y es una maravilla. Creo que no ha tenido altibajos, pero si le preguntas también los ha tenido.

¿Lo has pasado mal?
No me gusta dar sensación de drama. Es que es la realidad de los actores y  nuestra decisión. Si me pongo a decir mis miserias, no pasa nada, pero son las miserias de los actores. Y ahora de mucha gente.

Me ha sorprendido mucho lo tímido y discreto que eres.
En mi vida real soy muy discreto. Soy muy abierto, comunicativo y no soy tímido, pero sí un poco reservado. Al inicio no me gusta mostrarme. Y cuando me abro y veo que hay empatía, ya me suelto y tal. Pero al comienzo yo siempre tanteo un poco el terreno.

¿Cómo surgió esta oportunidad de imitar a los colaboradores de Sálvame?
Estaba en la época más pura y dura de crisis. Trabajaba en una empresa de eventos, como actor, con otros compañeros, para empresas, bancos… Todo esto se fue al garete. Y un amigo me dijo: “Chico, actívate en Instagram, que sólo pones tonterías”. Empecé a hacer parodias y una de ella fue de Pilar Eyre. Ella es buena amiga y compañera y decidió repostear mi vídeo, los del Deluxe lo vieron y a partir de ahí todo funcionó y surgió.

¿Y ahí ya comenzaste a hacer las imitaciones?
Bueno, me llamaron para darle una sorpresa a Pilar (Eyre) y estaba muy nervioso porque llevaba tiempo sin hacer tele… Pero David Valldeperas pensó: “Ostras, vamos a probarlo”. Y entonces aparecí en Sálvame imitando a Lidia Lozano.

¿Cómo ha sido el recibimiento en el programa?
Muy bueno, estoy muy contento. Me han recibido con los brazos abiertos, muy receptivos y amigables y están todos siempre remando a favor mío y eso es un lujazo. Y si lo juegan con enfado también es para darle más visibilidad y más comentarios.

¿Se ha enfadado mucha gente?
Si se enfadan les dura los primeros minutos.

¿Qué colaborador ha disfrutado más con tu trabajo?
Quien ha demostrado que se lo pasa de mejor es Lydia, porque esto no es algo malo. Pero en general se lo pasan bastante bien. Como Kiko Matamoros. Es muy buen tío. Desprende una imagen de duro, pero cuando lo conoces es como un niño pequeño.

Uno de tus éxitos ha sido tu parodia de María Teresa Campos. Hace poco coincidiste con ella, ¿qué tal?
La verdad es que muy bien y la experiencia siempre es positiva. Parodiar a personas con esa trayectoria, que son referentes en el mundo periodístico, es un lujo. Tenerla delante y que esté con esa sonrisa…

Cuéntanos alguna anécdota relacionada con ella.
Me pasó una cosa muy divertida. Una vez estábamos grabando la Campos Móvil y yo estaba vestida de María Teresa, claro, y con mi mascarilla puesta. Entonces pasó una señora y me miró y su marido le dijo: “nunca hubiera imaginado que la señora Campos era tan alta”. No soy súper alto, pero mido un 1,80 m y con tacones 1,90.

¿Cómo haces para preparar tan bien los personajes?
Yo me considero un actor que parodia. Es decir, intento hacer lo máximo posible la voz, su espíritu, la expresión corporal. Lo intento trabajar al máximo durante la semana, pero llega un punto en que doy el salto. Sálvame no espera que lo haga todo a la perfección, quieren espectáculo. A veces no lo logro porque las voces son diferentes, porque cada uno tiene sus cuerdas vocales… Acojona también, ¿sabes? Es una responsabilidad. Pero no hay opción.

¿Es verdad que te encantaría imitar a Conchita, la del polígrafo?
La verdad es que me hace gracia, porque le veo un punto Soledad (uno de sus personajes más conocidos). Conchita es muy Chanel, muy recta y habla muy poco, cosa que me gusta mucho.