Emocionado, el presentador ha revelado lo que aprendió de la lucha de Mila contra el cáncer y de la emotiva e íntima despedida entre ambos.


Este jueves, ‘Sálvame’ ha dedicado un nuevo especial monográfico en memoria a Mila Ximénez, fallecida hace apenas 24 horas tras perder su batalla contra el cáncer de pulmón. El primero en recordar, una vez más, a su compañera, ha sido Jorge Javier Vázquez.

Emocionado, el presentador ha revelado cómo la manera en la que la sevillana afrontó su enfermedad lo ha ayudado a superar su propia visión de la vida. El de Badalona ha encontrado en su amiga la inspiración que necesitaba para afrontar de un modo distinto las cosas.

«Lo que antes era un caos, desesperación y negrura ahora es luminosidad»

«Estaba tan ilusionada», ha contado. «Yo había perdido ya la curiosidad por absolutamente todo. Yo lo achacaba a la pandemia. Por eso cuando pude verla, Mila me ha reconciliado con la vida. Y me han vuelto a dar ganas de vivir. En ese momento tan duro, que ella se va… Lo que ella me ha hecho es como empujarme y decirme: no, hay que seguir. Y lo que antes era un caos, desesperación y negrura ahora es luminosidad. Ahora tengo ganas de vivir, me han dado ganas de vivir, que es algo que hace tiempo que no tenía. No puedo decirlo de otra manera. No estoy mintiendo ni es una milonga. Me ha dado mucho brío y me ha dado un empujón tremendo», decía, visiblemente emocionado.

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El catalán recordaba a su amiga emocionado, pero con una sonrisa. Y contaba que poder despedirse de ella fue algo muy especial. Recibió una llamada de su hija el pasado martes. Alba le contó que su madre quería verlo para despedirse y para él fue “importantísimo” porque no se dio cuenta de lo «mal» que estaba hasta que estuvo delante de ella.

Jorge Javier destaca la «lucidez» de Mila en sus últimos días

“La despedida fue tan alejada de lo triste y de lo oscuro, de lo tenebroso. Se fue tan llena de luz que quiero compartirlo con todos vosotros”. De su últimas semanas le impresionó su “lucidez” y su “serenidad” ya que le preocupaba verla atormentada o con miedo pero no fue así: “Me dejó tranquilo verla cómo estaba, para mí ha sido sanador y se lo agradeceré a la familia y a mi amiga Mila siempre, jamás lo voy a olvidar”.

Jorge Javier confesaba, además, que el pasado miércoles no quería presentar el programa, pero ahora se siente orgulloso de haberlo hecho: “Tengo la necesidad de hablar de ella y de compartir lo que ha significado para nosotros, me parece tan bonito”.

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En su discurso también revelaba aspectos de su personalidad. «Una de las cosas que la hacía más feliz era saber que su hija tenía una vida estable con sus dos hijos», explicaba. «Se me quedan sus risas. La vi en la cama… pero en la memoria me quedan sus risas, las carcajadas. Para mí ha sido una compañera de vida».

«Tenía una brutalidad brutal»

Asimismo, recordaba su faceta divertida: «Ella era abuela, pero tenía su parte de salir. Aunque a veces usaba lo de ser «abuela» a su favor. Si estaba cansada, decía: ‘Venga, paramos ya, que la abuela está cansada… Tenía una vitalidad brutal, pero se quejaba de todo».

«Me cabreaba mogollón que Mila se quejara. Me daba una rabia… Yo no podía aceptar que le pasara algo. Al mínimo dolor, pensaba: ¡Pero cómo le va a pasar algo! No podía tolerarlo. Y eso que ella aguantó mucho dolor. Yo nunca pensé que se iba a ir. Yo no quería verlo«, añadía. «La oncóloga le dijo: ‘Podemos intentar otra cosa’. Creo que se ha hecho lo que se ha podido. En el fondo, Mila ha tenido mucha suerte. El organismo es el que manda al final».

Otro de los episodios que Jorge Javier ha querido destacar fueron los años en los que Mila, tras su separación de Manolo Santana, pasó en el anonimato. Y haciendo frente a serias dificultades económicas. Un periodo en el que sus viejas amistades de la ‘jet set’ marbellí le dieron las espalda. «Pasó unos años en el olvido, pero luego se meó encima de ellas. Porque llevó una vida mucho más interesante que todas ellas, que se quedaron como esposas amargadas. Ella renació y se convirtió en una mujer que era una auténtica locura».