Las puertas del Palacio de Liria se han vuelto a abrir para una celebración de lo más especial: la boda del hijo pequeño del duque de Alba.


Las puertas del Palacio de Liria se han vuelto a abrir para una celebración de lo más especial. Este sábado 22 de mayo, la residencia del duque de Alba se ha convertido en el escenario de una de las bodas del año, la de Carlos Fitz-James Stuart (29), el hijo pequeño del duque, con Belén Corsini Lacalle (31). Un día muy especial que está marcado por las restricciones por la pandemia.

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Al rededor de las doce del mediodía comenzaban a llegar todos los invitados al enlace. El primero en hacerlo, tal y como sucediera en la boda de los duques de Huéscar, era el Padre Ángel. El sacerdote mantenía una estrecha relación con la fallecida Cayetana de Alba. Poco después, Jacobo Martínez de Irujo junto a su mujer, Inka Martí, hacía su entrada al Palacio de Liria dentro de su vehículo. Al igual que su hermano, Alfonso Martínez de Irujo, el segundo hijo de la fallecida duquesa de Alba.

Por otro lado, Fernando Fitz-James Stuart, junto con su mujer, Sofía Palazuelo, los últimos en casarse en el Palacio de Liria, llegaban a pie a la boda de su hermano pequeño. Un día de lo más especial para la familia y que estará llena de recuerdos para el matrimonio que se dieron el «sí, quiero» el pasado 6 de octubre de 2018. El actual duque de Huéscar llevó el uniforme de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, mientras que la novia, fiel a su sencillo estilo, eligió un vestido de su tía paterna, la prestigiosa diseñadora nupcial Teresa Palazuelo, de manga corta, línea A y escote en V, confeccionado en organza. Un velo de tul a modo de capa salía de los hombros. Sin apenas joyas, un tocado de plumas blancas de Teresa Briz adornaba su recogido.

Alfonso Díez, el invitado sorpresa de la boda del año

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De entre todos los invitados, marcados por las estrictas restricciones debido a la pandemia, hemos podido ver llegar en su vehículo a Alfonso Díez, el viudo de Cayetana de Alba. Un invitado sorpresa que ha querido estar presente en uno de los acontecimientos sociales más importantes del año. Desde que falleciese la duquesa de Alba, lo cierto es que el funcionario se ha mantenido en un estricto segundo plano y ha preferido alejarse del foco mediático.