La mujer de Kiko Rivera se confiesa con SEMANA y nos explica cómo ha vivido estos últimos meses y cuáles son sus planes de verano


Siempre discreta y sencilla,Irene Rosales (29) es también sinónimo de fuerza y saber estar. La mujer de Kiko Rivera (36), a pesar de haber pasado uno de sus años más complicados, debido al fallecimiento de su madre y a la posterior crisis sanitaria, siempre tiene una sonrisa amable con la que alegrarnos. SEMANA ha hablado con la nuera de Isabel Pantoja, coincidiendo con una escapada romántica de fin de semana junto a su marido a Las Palmas de Gran Canaria. “Es la primera vez que vengo a esta isla y la verdad es que nos encanta. Anabel nos ha sacado a comer y a visitar la ciudad”, nos decía, refiriéndose a Anabel Pantoja (34), la prima de Kiko, con quien ella se lleva muy bien. La sevillana realiza ahora para nuestra revista un balance sobre sus últimos meses, nos abre su corazón y nos revela si finalmente volverá a casarse con su marido.

¿Qué resumen haces de todos estos meses?
El confinamiento en general lo he vivido bien. Al principio tuve un poco de agobio y de incertidumbre, porque no sabía qué iba a pasar, pero me acostumbré a una rutina y me adapté bastante bien. Y ahora mismo, con el tema del desconfinamiento, es verdad que me ha costado un poco más, porque seguía teniendo el miedo en el cuerpo. Pero era muy necesario salir y sobre todo sacar a mis niñas. Ahora poco a poco empiezo a ir a restaurantes y de terrazeo, pero siempre con precaución y con mucho respeto.

¿Llegaste a perder el buen ánimo?
Un par de veces me dio ansiedad y creía que no íbamos a salir de esto. La noticias me agobiaban mucho, pero cambié enseguida el chip.

Y de todo esto… ¿qué has aprendido?
Aprender no lo sé. Pero si te soy sincera, si echo algo de menos del confinamiento es la unión que se tiene con la familia y los amigos, y nos ha hecho el valorarlos aún más. Como no los podías ver, pues todos los días los llamabas o hacías videollamada, y ahora eso se ha perdido otra vez y se echa en falta. Pero verlos en persona me llena más que verlos por una pantalla.

¿Cuál era tu mayor miedo en el confinamiento?
Mi principal temor era mi padre, sin duda. El que lo pudiera coger y tuviera que irse a un hospital, sin poder verlo y sin poder estar a su lado, me daba pánico. Ese era mi gran temor, que le tocase a un familiar y no poder estar con él y visitarlo.

¿Y cómo se encuentra ahora mismo tu padre?
Mi padre se encuentra genial. Él es un luchador y tiene una fuerza increíble. Así que ahí está, dándolo siempre todo.

¿Dejarás de hacer algo en tu vida después de esto?
No cuento con eso, porque soy súper positiva. Creo que todo volverá a ser como era antes o que, al menos, nos acostumbraremos a vivir con una nueva enfermedad o con una maldita epidemia. Hay que convivir con ello con precaución y espero que saquen pronto una vacuna, porque esto no puede ser así de por vida con mascarilla.

¿Económicamente os ha afectado mucho la crisis o habéis podido capear el temporal?
Lo he notado bastante y el que diga que no lo ha hecho creo que miente. Yo gracias a Dios he podido seguir trabajando y bien. No estamos para pegarnos lujos, pero tampoco los necesitamos ni queremos. Por parte de mi marido sí que lo ha sentido más, pero también ha notado las ganas de querer trabajar más.

Respecto a Kiko, como pareja también tiene que haber sido una gran prueba de fuego el estar todo el tiempo juntos.
A ver, yo siempre lo digo, tengo la suerte de haber convivido con Kiko durante tres meses, 24 horas seguidas en Gran Hermano VIP. Sí que es cierto que esto ha sido algo nuevo, con las niñas, pero tengo que decir a nuestro favor que ha sido casero.

Eres de los pocos personajes que han asimilado la fama de una manera natural.
No soy una persona que crea en la fama. Creo en el momento, y si te conviertes en un personaje conocido lo aprovechas para ayudar o crecer, y si no eres una persona conocida, pues no pasa nada. No voy a ser mejor ni peor persona por convertirme en un personaje famoso. Soy la que era hace siete años.