Irene Rosales ha salido ya de casa tras pasar 10 días encerrada tras haber dado positivo en coronavirus. ¿Ha pasado ya la enfermedad o tan solo ha terminado su cuarentena obligatoria? Vea el vídeo


Hace dos semanas, Irene Rosales daba a conocer la noticia: “Tengo coronavirus”. La mujer de Kiko Rivera conectaba desde el salón de su casa con el programa en el que colabora cada fin de semana, ‘Viva la vida’, para explicar por qué no estaba en plató. Anunciaba que se había sometido a una prueba y que el resultado era positivo en Covid-19, lo que le obligaba a permanecer confinada en su casa durante los próximos 10 días para evitar contagiar a terceras personas, a pesar de que se encontraba “muy bien” y no sufrir las consecuencias más nocivas de la enfermedad. Un proceso de cuarentena que, por fin, ha llegado a buen término, como así se muestra en el vídeo de ‘Europa Press’.

Así hemos podido ver de nuevo a Irene Rosales cruzando el umbral que durante los últimos 10 días le estaban vetado. El umbral de su puerta de casa que le sitúa directamente en la calle, donde no podía pisar por recomendación (y exigencia) de las autoridades sanitarias, preocupados con que su positivo en coronavirus dice lugar a un nuevo brote en la zona. Por fortuna, ante el respeto con el que Irene Rosales ha llevado su confinamiento, este miedo se ha disipado, aunque no sabemos si ciertamente sucesivas pruebas PCR han dado negativo en coronavirus o si, como ha sucedido ya en muchas ocasiones, tras el positivo se guardan los 10 días impuestos legalmente como cuarentena y, de nuevo, a continuar con la “nueva normalidad” sin tener la certeza de que se ha superado la enfermedad.

Bien es cierto que Irene Rosales siempre que acude a un plató de televisión debe realizarse las correspondientes pruebas PCR que asegure la salud y bienestar del resto del equipo del programa, por lo que esta duda se despejaría en tan solo unos días. Sea como fuere, por fin ya hemos podido ver a Irene Rosales saliendo de casa y retomando su vida, aunque la batalla mediática que su marido, Kiko Rivera, mantiene ahora con su madre, Isabel Pantoja, bien podría amargarle sus primeras salidas a la calle. Un conflicto familiar en el que ella prefiere no tomar partido, para así evitar echar más leña a un fuego que amenaza con descontrolarse y arrasar con todo en su imparable avance sin límites.