La expolítica ha confesado detalles de su vida familiar, desde su secreto para mantener un matrimonio duradero a su faceta como madre, a la que robó muchas horas por su profesión.


Este lunes, Celia Villalobos se ha sentado en el plató de Canal Sur para entrevistarse con Toñi Moreno en su programa, ‘Un año de tu vida’. La que fuera Ministra de Sanidad, diputada y alcaldesa de Málaga ha hecho un repaso por su extensa trayectoria en primera línea. También ha contado detalles de su vida personal, la faceta menos conocida de su biografía.

Desde que dejó la política, mucho ha cambiado el día a día de la andaluza. De pasar jornadas maratonianas dedicada al servicio público ha pasado a convertirse en escritora (ha recogido gran parte de su historia profesional en ‘La política apasionada’),  feliz ama de casa, a la vez que madre, esposa y abuela a jornada completa. Quizás el giro más significativo ha sido su transformación de política a personaje televisivo. Porque en los últimos meses, Villalobos se ha convertido en un personaje habitual de los platós de televisión. Un papel con el que está encantada de la vida. Ha trabajado duro y ahora toca disfrutar y divertirse al máximo.

«Se me olvidó vivir»

Y es que, según ella misma ha confesado, «se me olvidó vivir». Sí. La mítica canción de Julio Iglesias narra una historia que no resulta del todo ajena a la expolítica. Dedicó toda su carrera a su deber, y eso le hizo perderse muchos momentos de sus hijos. Casada desde 1971 con Pedro Arriola, la mente creadora de campañas como el «váyase, Señor González», de José María Aznar o el «está usted traicionando a los muertos» de Mariano Rajoy. Un asesor político muy bien valorado en el PP que, a diferencia de su mujer, ha pasado bastante desapercibido para los medios de comunicación. Con él tuvo tres hijos. Tres hijos que crió con la ayuda de su cónyuge y de personal doméstico. Una mujer «que adoraba a mis niños» y que sabía cuando ella llegaba «con el cuarto de hora», que es «cuando estás cabreada o tienes ganas de matar a alguien».

«Nunca he querido decir que echaba de menos pasar tiempo con mis hijos»

A pesar de sus dificultades para conciliar la vida laboral con la familiar, la expolítica ha revelado que su fórmula para mantener el matrimonio ha consistido en saber equilibrar la balanza en la pareja. Y en saber darse su tiempo cada uno: «He aprendido que cuando tienes el «cuarto de hora» es no discutir, quitarte del medio. He vivido mucho tiempo en Málaga separada de él y de los niños. Creo que hemos sido capaces de convivir, cosa que no es fácil», ha detallado. Eso no quita que no le pese el tiempo perdido con sus hijos.

«Yo intentaba ocultar mis sentimientos porque tenía miedo a que las mujeres no se atreviesen a dar el paso de trabajar», ha admitido. Para ella era tan importante la lucha por la igualdad que «nunca he querido decir que echaba de menos pasar más tiempo con mis hijos». Se ha dedicado a la política «con mucha pasión» y le irritaba cada vez que le preguntaban por la conciliación familiar. «Ahora es mucho más fácil porque los hombres sí que comparten. Mi hijo hace las mismas cosas o más que su mujer. Él está más pendiente de su hijo. Y si hay que hacer las camas o hay que barrer, no le dice: te voy a echar en la mano. Es compartir. Eso yo no lo he tenido… Muchas veces a mis hijas les digo que he sido una mala madre en ese sentido porque mi vida ha estado demasiado ocupada. Ellas me dicen que es mentira. Mis hijas me adoran y yo las adoro a ellas. Pero un hijo siempre es un hijo», ha subrayado.

Canal Sur

Celia ha contado anécdotas de su nieto, al que le encantan «los animalitos» y al que encanta malcriar. Se lo pasa en grande a su lado. Y también se lo pasa «pipa» con sus visitas a la tele o su recién inaugurada faceta como ‘instagrammer’. Cuando dejó la política «me llamaron de ‘MasterChef’ y de otros programas. Además, también hago mis recetas en ‘Instagram’ y me lo paso pipa«, ha manifestado. Eso sí, la transición de la política a esta nueva etapa no fue coser y cantar. Le tomó su proceso de adaptación. «Cuando me levanté y vi que no tenía ninguna llamada empecé a cuestionarme qué iba a ser de mí ahora», ha reconocido.

En su entrevista con Toñi Moreno, Celia Villalobos ha confesado que solían calificarla como «una maruja» por su acento andaluz. «Yo siempre respondía que lo era con mucho orgullo«, ha señalado. A sus 71 años, la malagueña sigue sin tener pelos en la lengua y promete seguir dando mucha guerra, aunque esta vez frente a las cámaras de televisión. Ahora tiene todo el tiempo libre del mundo y no piensa desperdiciar ni un solo minuto.