Fue en el año 2008 cuando Carlos Felipe de Orleans y Diana Álvares Pereira de Melo, duquesa de Cadaval contrajeron matrimonio. A su enlace acudieron más de 400 invitados, sin embargo, catorce años después han decidido separarse. La pareja ha sufrido una crisis que no han podido superar, a pesar de que no cierran la puerta a una posible reconciliación. Ha sido su madre, Beatriz de Orleans, quien ha roto su silencio. «Han decidido darse un tiempo. No hay terceras personas y es una situación que sabíamos todos. Hacía meses que su convivencia no era matrimonial, aunque, insisto, se quieren mucho», ha dicho la aristócrata.

Carlos Felipe Orleans se separa
Gtres

La relación entre los que fueron marido y mujer es exquisita y así lo mantiene Beatriz de Orleans ante ‘Vanitatis’. A pesar de que sentimentalmente no están unidos, sí intentan estar muy presente ambos en la educación de su hija, de hecho, Carlos Felipe alquiló un piso muy cercano a la casa familiar para poder recoger diariamente a su pequeña del colegio. Su hija en la actualidad tiene 10 años y es el Rey Felipe quien ejerce de padrino, aunque sobre este detalle no ha profundizado la madre de Carlos Felipe. El matrimonio estaba afincado en Portugal, donde presumían de amor y ahora están distanciados. Han interrumpido su historia de amor como ya hicieron la Infanta Cristina e Iñaki Urdangarin y actualmente es una incógnita cuál será su futuro a nivel de pareja.

Su boda de cuento

Carlos Felipe Orleans se separa
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Su boda se celebró en la catedral portuguesa de Évora, la cual acogió a las respectivas familias de los novios, las cuales tenían un gran abolengo en la nobleza europea. Él como duque de Anjou y su pareja se dieron el ‘sí, quiero’ en un enlace oficiado por el arzobispo emérito don Maurilio Jorge Quintal de Gouveira al que, por cierto, ella acudió junto a don Duarte, en vez de con su padre, ya que este falleció siete años antes de su boda. Pero, ¿quién acudió a esta cita nupcial? Entre otros, la infanta Pilar, Rafael Medina y su hermano Luis, el príncipe Moulay Rachid de Marruecos o Miriam Ungría, entre otros.

En su boda, ella se decantó por un exclusivo traje diseñado por Carolina Herrera con el que apostó por la sencillez y con el que acaparó todas las miradas en una boda que en su momento fue catalogada de cuento de hadas. Confeccionado en seda color marfil, la duquesa añadió piezas familiares como los pendientes que eran perlas de su abuela paterna, entre otros detalles. La pareja eligió la catedral para sellar su historia de amor, siendo este monumento la mayor catedral del país luso, lo que pare ellos era todavía más especial.