Las historias si se cuentan desde un solo punto de vista suelen quedarse cojas. El narrador omnisciente se creó para eso, para que tengamos un plano cenital de la vida. Hace unos días escribía sobre Rocío Carrasco. De justicia es que lo haga hoy sobre su némesis, Gloria Camila.

Decíamos ayer… la ocurrencia de Ortega Cano de invitar a su próxima boda con Ana María Aldón a Rocío Carrasco. Con la mejor de las intenciones, seguro, pero a veces actos cargados de bondad pueden acabar siendo destructores, esa palabra que con tanta ira pronunció Rocío Jurado una vez contra unos reporteros, creo que cuando acuñó aquello de ‘no vuelvo más nunca al AVE’.

Gloria Camila siempre se ha puesto muy flamenca para hablar de su hermana Rocío Carrasco no mantiene ningún contacto.

Ignoro cómo se habrá tomado Gloria Camila que su padre haya tomado esta decisión, pero, habida cuenta de la contundencia con la que se ha empleado contra la ‘socialité’ conocida anteriormente como Rociíto en cada ocasión que un ‘alcachofero’ se le ha acercado, no creo que esté tocando palmas al compás.

Rocío Carrasco sigue en un ‘búnker’ mediático del que no sale. Su vida estos días es un misterio.

Si Rocío Carrasco fuera a ese evento familiar, que no irá, sería un choque de trenes y tendríamos titulares para meses. Proliferarían los memes en las redes, las tertulias políticas que ahora han arrumbado el corazón por la cuestión catalana desaparecerían para llenarse de ‘panelistas’ especializados en el ramo para que diseccionaran este conflicto, y en las peluquerías, en los hospitales, en las grandes empresas a la hora del café no se hablaría de otra cosa.

¿Ha tenido en cuenta Ortega Cano a su hija Gloria Camila a la hora de invitar a Rocío Carrasco a su boda? Lo ignoramos.

Lástima que ese momento no se vaya a producir, porque también los guionistas de nuestra existencia, en una vuelta de tuerca, podrían optar por una reconciliación de dos hermanas, más enfrentadas que Olivia de Havilland y Joan Fontaine, que se llevó a la tumba el odio por la Melita de ‘Lo que el tiempo se llevó’. Y Olivia, que ya es centenaria, sigue viviendo en París instalada en el rencor.

Siempre he apostado por abrir puertas y cerrar heridas, como Gloria Estefan, y desde aquí hago un llamamiento a la paz bilateral entre Rocío Carrasco y Gloria Camila, un abrazo público, un aquí no ha pasado nada, un perdono y olvido, etc.

Ojalá.