Froilán ha sido visto con sus amigos más allá de las 12 de la noche por las calles de Madrid, tras una cena en un conocido restaurante de la capital. Ya no solo su hermana, Victoria Federica, se salta las restricciones del Gobierno


Aunque en estos meses en los que la pandemia del coronavirus ha sido el encargado de establecer cómo nos relacionamos con los demás y cómo podemos disfrutar de nuestras escasas opciones de ocio, algunos se han aprovechado y han cogido más de lo que les corresponde. Es el caso de Victoria Federica Marichalar, la hija de la infanta Elena, que en innumerables ocasiones ha sido vista más allá de la hora del toque de queda paseando por las calles de Madrid, también con amigos sin respetar la distancia mínima de seguridad o el uso obligatorio de la mascarilla, así como su asistencia a fiestas en las que ninguna restricción sanitaria era respetada. El ejemplo, hasta la fecha, lo había dado su hermano, Froilán, que hasta ahora había dejado que su hermana fuese la ‘oveja negra’ de la familia, mientras que él vivía ajeno a la polémica. Hasta ahora.

Vídeo: Europa Press

Froilán también se ha saltado uno de los preceptos que el Gobierno y las autoridades sanitarias han impuesto para mantener controlada la pandemia del coronavirus. Eso sí, se le presupone la buena intención y se entiende que, en ocasiones, resulta complicado acertar en todo, lejos de lo que le sucede a su hermana, que cada semana protagoniza una acción que le hace ser objetivo de todas las críticas. En el caso de Froilán, el hijo mayor de la infanta Elena ha querido disfrutar de la noche madrileña al máximo junto a sus amigos. Hasta el último minuto. Así, tan bien se lo estaba pasando, que se le fue la hora del toque de queda y llegó a casa más allá de las 12 de la noche que marca el toque de queda que, por otro lado, a partir de este lunes se adelanta una hora y a partir de las 11 de la noche se prohíbe salir de casa.

Froilán salió de un conocido restaurante de Madrid, donde cenó acompañado de un grupo de amigos. Lo hizo a las 12 de la noche, desafiando el toque de queda y es que debería haber contado con los minutos que ha tardado en salvar el trayecto entre el local y su casa. Así, se subió a la parte trasera de un coche que le devolvió a su hogar, tratando de no ser grabado por los reporteros que aguardaban a su salida para dejar evidencia gráfica de que se ha saltado las restricciones, aunque sea por despiste y por unos minutos.