Con tan solo 18 años, Rocío Carrasco supo que se iba a convertir en madre, una de las razones que aceleró su enlace con Antonio David Flores.


Rocío Carrasco está contando su verdad a través del documental ‘Rocío. Contar la verdad para seguir viva’ recordando viejas heridas que aún no han cicatrizado. De su boda, pasando por sus embarazos y el nacimiento de sus dos hijos, Rocío y David Flores, a la confirmación de la separación que llegaba después de diversas crisis de pareja. Ahora te acercamos la realidad de cómo vivió la hija de Rocío Jurado sus dos embarazos. 

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Con tan solo 18 años, Rocío Carrasco supo que se iba a convertir en madre, una de las razones que aceleró su enlace con Antonio David Flores a pesar de que este nunca fue del agrado de su suegra. La pareja se casó cuando ya sabían que esperaban un bebé. Antes de saber el sexo, Rocío señaló que deseaba una niña y tenía muy claro el nombre que elegiría para la pequeña. Cuando contrajo matrimonio estaba en su primer trimestre de gestación. Un bebé que no fue buscado, pero sí «deseado» como ella misma subrayó en aquel entonces. 

Su embarazo estuvo marcado por un tiempo de cambios importantes en su vida. La pareja residía en Argentona, Barcelona, pero se dieron el «sí, quiero» el 31 de marzo de 1996 en la ermita Las Vírgenes de la finca ‘Yerbabuena’, Sevilla, donde un año antes su madre se había casado con José Ortega Cano.

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Engordó alrededor de 15 kilos durante su estado de gestación y dio a luz antes de salir de cuentas cuando su entonces marido se encontraba en Argentona. El ex Guardia Civil tuvo que regresar de forma urgente a la capital. Rocío Flores llegó al mundo seis meses después de la boda de sus padres, concretamente el 13 de octubre de 1996. La pequeña pesó al nacer 3,050 kg y nació en la clínica Ruber de Madrid.

Su particular infierno

A principios de 1998 cuando se cumplían dos años de su enlace, Rocío Carrasco se quedó de nuevo embarazada. Un tiempo que ella misma ha recordado como un auténtico infierno. Anunció la noticia en junio de 1998 cuando el matrimonio tomaba la decisión de iniciar una nueva etapa en Madrid.

Fue un embarazo muy difícil por todo lo que le tocó vivir y estuvo marcado por supuestas deslealtades por parte de él. Rocío Carrasco ha recordado muy duramente aquella época en la que su marido arremetía contra ella. «Estás loca, las hormonas te están afectado. Los celos te están volviendo loca, por culpa de los celos iba a malparir a mi hijo. Me lo decía habitualmente». Además, tuvo que ser ingresada en el hospital en el verano previo al nacimiento por presentar diversos problemas.

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Tenía tan solo 21 años y en muchas ocasiones añoraba regresar a su hogar. Una petición que le hacía a su marido porque ella no tenía carnet de conducir: «Tú te vas andando y yo me quedo con esta», ha contado que le decía él. El 15 de diciembre de 1998 llegaba al mundo su segundo hijo, David Flores. La pareja ya había sufrido diversos altibajos y la prensa ponía el foco en una posible ruptura. Anunciaron a través de un comunicado que se separan de forma definitiva a finales de 1999.