«He vivido pocos momentos tan emocionantes como este», ha confesado la actriz que daba a luz a su segundo bebé, Neo, el pasado 19 de mayo.


Hace diez días, el pequeño Neo, el hijo de Natalia Sánchez y Marc Clotet veía la luz. El bebé, que pesaba al nacer 4 kilos, llegaba al mundo tras un «parto mágico», tal y como confesaba su orgullosa mamá. Tan solo 24 horas después de su nacimiento recibían el alta, debido a las circunstancias especiales que se viven en los hospitales. La joven ha relatado cómo vivió el instante en el que su hija, Lia, conoció a su hermano pequeño: «He vivido pocos momentos tan emocionantes como este».

La actriz ha confesado que cuando llegaron a casa del hospital, Marc fue a recoger a la pequeña, de un añito, a casa de los abuelos, los «avis» como les llama su hija cariñosamente. «Yo esperaba en el salón de casa, impaciente, como una niña la noche de Reyes y Neo dormía en la habitación para que yo pudiera recibir a Lia. Nada más escuchar la cerradura de la puerta rompí a llorar…», ha explicado.

Y es que, Natalia era presa de los nervios y tenía las emociones a flor de piel: «Era la primera vez que me había separado de ella 24h desde que nació y, claro, ella estaba tan contenta pero yo pensaba que, para entonces, ya me habría dejado de querer y me odiaría, por supuesto, por haber tenido otro hijo (si, así de melodramáticas somos algunas…?‍♀️)», ha contado.

Fue entonces cuando se produjo un precioso reencuentro entre madre e hija que ha explicado con las siguiente palabras: «Cuando atravesó la puerta del salón y la vi… Dios mío…¡QUÉ MAYOR! De pronto era una niña enorme, altísima, que ¡bien podría estar llegando de la universidad! (insisto, el melodrama es lo mío). Según me vio, vino corriendo a mi pecho. Me miró y, sin soltar el pecho (claro), me sonrió como si nada hubiera pasado…¡Bien! ¡Me sigue queriendo! pensé. Y volví a llorar. Las dos reímos».

Una vez se produjo este precioso momento entre ambas, Natalia contó a la pequeña que en la habitación estaba Neo. «Le había traído una muñeca muy bonita (la idea era que la llegada de Neo no fuera la única “novedad” del día así que cogimos la más hortera que encontramos en la tienda del hospital ?‍♀️)”¿Quieres ir a la habitación a conocerles?” Ella asintió emocionada», ha explicado. 

El encuentro entre los hermanos fue totalmente emocionante. «Al entrar en la habitación se quedó pasmada. Me agarraba la mano fuerte y no sabía muy bien a quién mirar, si a la muñeca o a Neo. Le dije: tú coge a la muñeca, yo cojo a Neo y vamos al sofá ¡corre! Aceptó». Una vez en el sofá, Lia puso toda su atención en el nuevo miembro de la familia. «Se acercó, le tocó suavemente los pies y, en cuanto Neo se movió, ella quitó la mano corriendo y rió nerviosa. Supongo que no esperaba que ese “muñeco” se moviera y estuviera calentito… Todos reímos (un poco nerviosos, también). Después, y por iniciativa propia, volvió a cogerle suavemente los pies, esta vez para darles un beso». Concluye este emotivo relato, asegurando que fue entonces cuando volvió a llorar: «Ya somos 4… Fin».

Un parto 100% natural

La intérprete ha querido hacer partícipes a sus seguidores del momento tan especial que está viviendo. Así contaba la llegada al mundo de su segundo hijo: «4’08 kg de ternura que se han hecho esperar…¡Bienvenido al mundo, Neo!✨ No sé ni por dónde empezar… ahora mismo soy un cocktail de hormonas inundado en lágrimas y no puedo ni ver el teclado del móvil… Neo ha llegado al mundo el 19/05, un poco más tarde de lo esperado pero de la forma en que me lo había imaginado…».

Explicaba que había vivido un parto 100% natural, sin epidural durante el cual había querido escuchar con atención su instintos y todo lo que le pedía su cuerpo. «Luz tenue, canciones que me llenan el alma, mi amor Marc Clotet, y todas las mujeres de mi vida, las que han parido y las que no, como ángeles de la guarda susurrándome “tú puedes” y agarrándome la mano… ha sido la experiencia más increíble que he vivido jamás y todavía sigo en una nube… Menudo viaje…».

Asimismo, Natalia explicaba que había sido un parto muy distinto al primero. «Con Lia estuvimos 7 días en el hospital, era un parto de riesgo y nuestra única misión era sacar adelante a esos poco más de 2kg que llegaron bastante antes de tiempo… Esta vez ha sido todo tan rápido, tan intenso… A las 24 horas nos han dado el alta, con un bebé de 4kg, en perfecto estado de salud».