La colaboradora, muy risueña, ha compartido charlas y confidencias con un amigo en un local de hostelería.


Cuando ya ha pasado un mes y medio desde que estallara el ‘Merlos Place’, Marta López recupera poco a poco a la normalidad. Así, la colaboradora ha aprovechado las buenas temperaturas en la capital para disfrutar de una terraza en compañía de un amigo.

Desde que se destapara la relación de Alfonso Merlos con Alexia Rivas, la madrileña ha vivido días muy intensos. Días en los que le ha tocado revivir las emociones vividas tras su repentina ruptura con el periodista y colaborador de Telecinco. Pero también han sido jornadas en las que la vida le ha brindado nuevas oportunidades. Porque este revés en su vida sentimental le ha abierto las puertas a un suculento contrato con la cadena que le garantiza trabajo durante los próximos meses. A principios del pasado mayo, la madrileña firmaba un acuerdo con Mediaset gracia al cual se sienta tres días por semana a ‘Sálvame‘, participará en algunas emisiones de ‘Sábado Deluxe’ y seguirá asistiendo como colaboradora a ‘Ya es mediodía’, tal y como adelantamos en SEMANA.

Un animado encuentro con un amigo

El reciente acuerdo con la empresa llegaba en un momento crucial: su empresa de catering tuvo que paralizar su actividad como consecuencia de la crisis sanitaria, y una empresa suya se enfrentaba a un concurso de acreedores. Aunque no estaba en números rojos, su situación económica no se encontraba en su mejor momento. Por suerte, su reciente fichaje ha dado un inesperado y beneficioso giro a sus arcas. Asimismo, su nuevo acuerdo laboral ha multiplicado sus horas delante de las cámaras. En las últimas semanas no ha parado de trabajar.

Pero todo profesional merece un momento de descanso y sacar todo el partido a los instantes de ocio. Qé mejor si se hace en buena compañía. Es justo lo que ha hecho Marta López, quien ha aprovechado la desescalada en Madrid para quedar con un amigo en una terraza. La tertuliana, muy risueña, ha disfrutado de una tarde junto a una persona de su entorno. Con ella ha compartido charlas y confidencias. Primero, en un establecimiento de la capital. Al abandonar el local han dado un paseo y, al legar la noche, se han despedido fundiéndose en un cariñoso abrazo. Un día agradable y completo que, a la vista del rostro de la joven la ha hecho pasar unas horas de felicidad y relax, alejada del estrés de los focos.