La mujer de Kiko Rivera ha compartido una reflexión sobre el importante papel de sus dos hijas, Ana y Carlota, en tan difíciles momentos.


Irene Rosales vuelve poco a poco a la normalidad después de la pérdida más difícil de su vida. La muerte de su madre, Teresa Vázquez, el pasado la ha sumido en un profundo dolor. Un dolor que la tiene, según ella misma ha explicado, «bloqueada y apagada».

La reflexión de Irene

El pasado 6 de febrero, SEMANA publicó en exclusiva una triste noticia. La madre de Irene Rosales fallecía en Castilleja de la Cuesta, víctima de una complicada enfermedad. Desde entonces, la mujer de Kiko Rivera ha vivido un auténtico carrusel de emociones.

Cuatro días después de dar el último adiós a su madre, la modelo quiso agradecer las muestras de cariño recibidas. Lo hizo a través de su cuenta de Instagram. «Familia, quería daros las gracias a todos por los mensajes de apoyo y ánimo. Ahora mismo no tengo fuerzas para agradecéroslo uno a uno, pero desde aquí os quiero mandar un besazo enorme», escribía.

«No es mi mejor momento, quizás diría que el peor de mi vida. El dolor me tiene bloqueada y apagada, pero es cuestión de tiempo. Sé que llegará el momento en el que me haga a ello, pero pedirme eso ahora mismo es venirme abajo. Os mando un abrazo de todo corazón y espero que entendáis mi situación. Os quiero», apuntaba la sevillana.