La baronesa Thyssen ha optado por extremar las medidas para no contagiarse de coronavirus, por lo que ha prohibido a todos que la besen en el museo


El Gobierno español ha adoptado ya numerosas medidas de contingencia para tratar de frenar el frenético avance del coronavirus en nuestro país, con más de 2.000 casos diagnosticados y cerca de 50 fallecidos. Una pandemia que está causando grandes estragos en nuestro país, a pesar de que han informado de que esto no ha hecho nada más que empezar y que los casos positivos se multiplicarán en los próximos días debido a la falta de medidas previas para evitar su avance. Algo a lo que la baronesa Thyssen, Carmen Cervera, ya está aplicando con rigurosidad.

Entre las normas que el Ejecutivo ha marcado para tratar de acotar la zona de infección y limitar en la medida de lo posible los contagios está el aislamiento. Los centros de estudios a todos los niveles han cerrado sus puertas durante las próximas dos semanas. Se está limitando el tránsito de personas a otros países, se ha adoptado la medida de teletrabajo y se están desinfectando los medios de transporte público para poner en jaque al coronavirus.

No obstante, a nivel individual, cada persona tiene la responsabilidad de adoptar otra serie de medidas para tratar de no ser contagiado por coronavirus y, con ello, asegurarse que no contribuye a la propagación del temido Covid-19 por el mundo. Y es precisamente lo que está cumpliendo con celeridad y precisión la propia baronesa Thyssen, que ha llegado a prohibir los saludos, pidiendo a la gente que evite el contacto directo entre personas. Ni besos ni apretones de manos. Esta es la norma que ha adoptado la baronesa Thyssen este lunes en su visita al museo de Sant Feliu de Guíxols, en Girona.

Pero además de limitar el contacto humano y promover otros saludos alternativos a los tradicionales, Tita Cervera ha dado ejemplo con el hecho de tener que lavarse las manos de manera recurrente. Lo hacía, como así han recomendado desde el Ministerio de Sanidad desde un primer momento, frotándose las manos con gel desinfectante cada cierto tiempo para evitar que, si ha entrado en contacto directo con el coronavirus, no se infecte al tocarse la cara.

Una vez tomadas las medidas necesarias para frenar el coronavirus y tras entender que esta crisis sanitaria deja a un lado otros problemas cotidianos, la baronesa Thyssen modificó su discurso. Hace unas semanas se mostró muy molesta por cómo la prensa se estaba haciendo eco de los problemas judiciales de su hijo, Borja Thyssen, y cómo el despliegue informativo de sus varapalos llegaban más lejos que las buenas nuevas que la familia celebra.

Ahora, entendiendo que ahora hay preocupaciones más relevantes en el mundo, ha querido matizar sus palabras y reconciliarse con los periodistas: “Sois todos divinos y sabéis que os quiero. Os he tratado muy bien y comprendo que es vuestro trabajo. Gracias a vosotros las cosas se saben. Simplemente fue un momento de broma en el que dije ‘la pena es que las malas noticias se sepan enseguida y las buenas no se saben a veces’. Pero no ha habido nada de enfado, la prensa es lo mejor que hay. Siempre sabéis estar informados y es lo bueno”, se desdecía la baronesa Thyssen.