El cantante ha abierto las puertas de su impresionante mansión en La Puglia. Un paraíso con estudio propio, viñedos, un lago con seis islas e incluso una capilla en el sur de Italia.


La segunda entrega de ‘Lazos de sangre’, que ha hecho un recorrido por vida de Albano Carrisi, nos ha permitido descubrir el interior de su casa. Una impresionante villa que el cantante italiano construyó poco después de casarse con Romina Power, su mujer durante 30 años y con la que formó uno de los duetos musicales con más tirón de los setenta y ochenta.

El italiano mostraba el interior de su vivienda en el programa de Boris Izaguirre, que a sus 77 años no piensa retirarse de la música. En su charla con el espacio de La 1, Albano ha hablado de su romance con la madre de sus cuatro hijos mayores. «Es la madre de mis cuatro hijos y esta es una realidad que de ninguna manera se puede cancelar en tu vida», decía. Y cuyos inicios definió como «una intensa y violenta pasión que nunca había probado».

Albano enseña los rincones de su casa

 

A día de hoy, Albano Carrisi vive en Cellino San Marco, localidad italiana de la provincia de Brindisi, en a región de Puglia. «Un pueblecito de 6.000 personas», según él mismo ha relatado en el programa de la cadena estatal. Es el mismo lugar que lo vio nacer hace 77 años y del que huyó siendo apenas un adolescente buscando descubrir nuevos horizontes. Fue Romina quien, tras su boda – el 26 de julio de 1970- lo convenció para formar un hogar allí. Así fue como entre los dos construyeron una preciosa villa de estilo mediterráneo que cuenta con su propio estudio de grabación, un lago con seis islas («una por cada una de mis hijos»), una capilla propia (el artista es un devoto creyente) y grandes extensiones de viñedos. Unos viñedos que producen «un millón de botellas cada año» y que, de alguna manera, rinden tributo a su padre, «un campesino» que pasó toda su vida trabajando el campo.

Romina se encargó de todos los detalles

Cuando el matrimonio decidió instalarse en el sur de Italia, en la punta del tacón del áis, Albano eligió los terrenos. Romina, por su parte, se encargó de la decoración, la elección de los materiales. Una vez construida compartieron allí su vida en familia, que terminó de la noche a la mañana en 1999, después de más de tres décadas juntos. «Un día me fui a cantar y al volver ya no estaba: Se quemó. Es el sentimiento americano. Estás y si no estás, no estás», señalaba Albano al recordar cómo se produjo la separación.

Albano recordaba así a su hija Ylenia Carrisi, desaparecida en la ciudad de Nueva Orleans, en Estados Unidos, en enero de 1994. «Era genial. Hablaba y escribía siete idiomas». También confesaba que la fe lo ha ayudado a superar los grandes dramas de su vida: «Mi hija que desapareció y mi mujer que se marchó. Piensas: ¿Por qué esto en contra de mí? En la vida de cada uno puede pasar de todo. No puedes aceptar lo bueno como un regalo de Dios y lo malo como una venganza de Dios. Luché mucho contra Dios, pero nunca he perdido la fe«, apuntaba. Lo más importante, ha recordado, es «aceptar no convertirte en víctima de ti mismo. He vivido una vida que es un regalo de Dios».