El interior de ‘Cuatro Lunas’, la finca marbellí de la familia Iglesias, se asemeja a un cortijo andaluz, una aldea de ensueño en la que no falta detalle para una estancia de lujo.


Julio Iglesias se ha convertido de nuevo en noticia por unas imágenes en las que se apreciaba un visible deterioro físico. El artista, que vive a caballo entre Miami y República Dominicana, se dejaba ver en la playa con dificultades para andar ayudado por dos asistentas. Este verano tenía previsto visitar nuestro país para reencontrarse con su público más fiel, una gira que fue cancelada por la crisis sanitaria. Mientras, sus hijas gemelas, Victoria y Cristina, exprimen las vacaciones en la finca marbellí de la familia. ¡Pasen y vean!

A principios del mes de julio, las hermanas regresaban a Marbella. «Ya en casa!», señalaba Cristina a través de sus redes. Desde entonces, nos han hecho partícipes de sus vacaciones y nos han abierto las puertas de su residencia estival. La espectacular finca de los Iglesias, ‘Cuatro Lunas’, está siendo su mejor refugio en una época totalmente atípica por la crisis sanitaria del coronavirus.

Un cortijo de ensueño

Esta impresionante mansión está situada en un privilegiado enclave, con vistas al mar y a la montaña, fue adquirida hace varios años por una sociedad de Miranda Rijnsburger. La casa pertenecía a un jeque libanés que la vendió totalmente amueblada. “El lugar ideal para mi retiro”, así se ha referido a ella el cantante en más de una ocasión.

Está situada entre los términos de Ojén y Marbella y cuenta con una piscina infinita en la que las gemelas posan habitualmente. Tiene más de 450 hectáreas donde destaca un un inmenso alcornocal de árboles centenarios, un lugar en el que el propio artista había mandado construir un par de huertos ecológicos y donde planta sus propias frutas y verduras bordeando toda la finca.

El interior de ‘Cuatro Lunas’ se asemeja a un cortijo andaluz, una aldea de ensueño en la que no falta detalle para una estancia de lujo. Hemos visto a las jóvenes disfrutando de la casa principal que cuenta con una decoración clásica, pero dispone de otras construcciones como una casa en el lago con cómodas terrazas y otra en la huerta destinada para los invitados y que tiene, asimismo, una suite principal.

Existe, además, una cuarta casa de invitados que tiene su propio baño, su propia cocina, lavandería y bodega. Una de las estancias clave de la mansión es su selecta bodega que puede albergar hasta un total de 2.000 botellas. Una bodega que se encuentra en medio del extenso y cuidado bosque de la finca. Además, no podía faltar un estudio de grabación para el artista.

Esta residencia marbellí ha sido testigo de importantes acontecimientos para la familia. Allí, el matrimonio formado por Julio y Miranda celebró su su boda secreta el 24 de agosto de 2010 después de dos décadas de relación.