Sabemos todos los detalles de cómo se fraguó la mudanza de Toño Sanchís y de cómo gestó el abandono de la casa que ahora es de Belén Esteban.


Poco a poco, aunque a cuenta gotas, se van desvelando algunos de los entresijos del día en el que Toño Sanchís acudió por última vez a su vivienda familiar. Horas después de abandonar su casa para siempre, la revista SEMANA desveló el verdadero estado en el que había quedado. Una vez que Belén Esteban pudo acceder a la propiedad que había adquirido en subasta pública casi un año atrás, se la encontró destrozada y repleta de suciedad, tal y como se pueden ver en las imágenes exclusivas de nuestro último número. En él, precisamente, mostramos al que fuera su representante hacer la mudanza de sus muebles a su nuevo y lujoso hogar. Sin embargo, muy pocos conocen cómo Toño ha gestionado todo este asunto. Hasta ahora, pues este medio posee todos los detalles de cómo el mánager ha logrado transportar todas sus cosas casi en secreto.

Toño Sanchís

Comencemos. A pesar de que Toño afirmaba en un programa de televisión gallego en los días previos a su desahucio que no abandonaría su propiedad, en su cabeza ya estaba la decisión más que tomada. Sin embargo, esperó hasta el último momento para abandonar la residencia. Fue en los días previos cuando Sanchís se puso en contacto con una empresa de transporte que era de su completa confianza con el fin de que no trascendiera a los medios de comunicación. Los mismos que hace más de un lustro le habían ayudado a desmontar su oficina cuando echó el cierre y que ahora han sido testigos de cómo estaba la casa de Toño y su esposa Lorena antes de ser entregada a Belén Esteban.

¿Cuándo se produjeron los daños?

Belén Esteban

Aunque la empresa de transportes ha preferido no hacer declaraciones, según ha podido saber este medio por fuentes de toda solvencia, los operarios de la cuadrilla vieron la casa en buenas condiciones cuando embalaron todos muebles que decoraban esta casa ubicada en la localidad madrileña de Villanueva del Pardillo. Tan solo faltaban los enchufes y los interruptores porque, según dijo Toño, «le habían costado muy caros». Unas declaraciones que dejan claro que fue después cuando se produjeron el resto de daños en el chalet y que la mayoría de ellos tuvieron lugar ‘in extremis’, poco antes de la fecha de su desahucio.