Muchos pueden imaginarse el dolor que inunda ahora a Ana Obregón tras la muerte de su único hijo, Álex Lequio, a los 27 años víctima de un cáncer. Sin embargo, su dolor seguramente vaya más allá de lo imaginado o entendible, porque la relación que la actriz atesoraba con su hijo iba mucho más allá de la establecida entre madre e hijo. Eran amigos, confidentes, compañeros de vida y sus respectivos amores de su vida. Ambos ya lo declararon en infinidad de ocasiones que la persona más importante en su vida era, para Ana su hijo, para él su madre.

Estos dos años de lucha para Álex Lequio ha supuesto un motivo más para hacer piña con su madre y demostrar que son un equipo, aunque al final el resultado del partido no ha sido el esperado. Sin embargo, él ha sido capaz de darle una valiosísima lección de vida a sus padres, logrando no solo que continúen aunando esfuerzos pese a que el amor entre ellos se marchó, sino también que aprendieran a valorar cada instante de la vida, por rutinario que sea, porque es en los pequeños detalles y en los momentos más nimios donde se esconde la felicidad.

Y Álex Lequio ha sido feliz, como así se puede desprender del siguiente vídeo, donde se recopilan los momentos más especiales del joven junto a sus seres queridos. Familia, amigos y compañeros de trabajo con los que ha compartido risas y confidencias, pero sobre los que destaca la propia Ana Obregón, que ahora se enfrenta al reto más duro de su vida: recomponer los pedazos de su existencia mientras se hace a la idea del duro varapalo que ha recibido. Y es que, desde que le diagnosticaron el cáncer a su hijo en marzo de 2018, Ana Obregón no se ha separado de su hijo ni un solo día y ahora debe hacerse a la idea de que ya no está, pero que siempre le acompañará a través de todos esos bonitos recuerdos que crearon juntos, haciendo gala de su especial relación que superaba fronteras.