Enrique Ponce tiene un claro propósito en los ruedos y no solo está entretener a sus seguidores, sino demostrarle a su novia, Ana Soria, la importancia de su figura dentro del mundo del toro haciendo gala de sus mejores faenas. Sin embargo, esta vez no podrá presumir delante de su chica, porque la joven ha decidido hacer sus propios planes para no tener que pasar por el mal rato que sufrió el pasado 8 de agosto, cuando el diestro sufrió una aparatosa cogida en la plaza de toros de El Puerto de Santa María de Cádiz. El torero se llevó un susto mayúsculo cuando el morlaco le arrastró por el albero, pero peor lo pasó su novia, que veía impotente la escena desde el tendido sin saber muy bien qué hacer para salvar a su pareja de las astas del toro. Afortunadamente todo quedó en un susto y Enrique Ponce tan solo tiene que lamentar que lleva el brazo vendado a consecuencia de un esguince de muñeca.

Una lesión que le impidió regresar a los ruedos días después de su cogida en Cádiz, faltando a su cita con sus seguidores en el municipio segoviano de El Espinar. Aun así, poco le ha durado el descanso a Enrique Ponce, porque una semana después de tocar tierra por culpa del toro, ahora ha vuelto a ponerse enfrente de él en la localidad malagueña de Fuengirola. Eso sí, esta vez Ana Soria no ha querido verle vestido de luces, ni bendiciendo el albero con su inicial escrita con el pie –como ha vuelto a hacer este jueves en Fuengirola-, ni tampoco sufrirá el miedo en sus carnes con cada faena. En su lugar, la joven decidió pasar el día en la playa tostando relajadamente su piel al sol y refrescándose en el mar. Un plan mucho más tranquilo, sin lugar a dudas.

 

La reaparición de Enrique Ponce en el coso era muy esperada y no solo porque sus seguidores estaban ansiosos por verle en acción, pese a la limitación que le provoca el esguince de muñeca con el que aún lidia. También para los más curiosos, que deseaban ver sus gestos románticos en la plaza para congraciar a su amada y ver a esta sonrojarse en respuesta. Al final, tan solo se conformaron con la primera opción, la más tradicional, toreando a toros de la ganadería de Manuel Blázquez mano a mano con los toreros Emilio Justo y Fortes. Una tarde de gloria en la que la sombra de la cogida de la semana pasada sigue revoloteando como un temor y en la que Enrique Ponce tenía la mente en otro lugar, junto a Ana Soria.

El torero no podría estar más enamorado de su joven novia y ya no oculta su amor por ella. No solo en las plazas de toros, donde está convirtiendo ya en tradición el marcar el albero con la inicial de su novia con el pie antes de iniciar el paseíllo. También por los mensajes de amor que se dedican en las redes sociales y el sinfín de escapadas que están realizando, paseando su felicidad por todos los rincones de España. “El corazón más noble que he conocido nunca. Te quiero más que ayer, pero menos que mañana”, le dedicaba Ana Soria a su novio. Él no tardó en responder igual de enamorado: “Te amo más que a mi vida. Forever”.