El su documental, la ex de Antonio David Flores revela qué talento de su marido conquistó a su madre.


En el episodio 7 de ‘Rocío, contar la verdad para seguir vida’, Rocío Carrasco revela cómo su marido, Fidel Albiac, se ganó el afecto de su madre. Según ha contado en su docuserie, Rocío Jurado quedó prendada de sus encantos. Especialmente de uno de ellos: su talento para cantar.

La propia chipionera contaba hace dos décadas cómo su yerno se había arrancado a cantar y bailar en una fiesta. «Empezó a cantar Fidel, pero no veas cómo canta Fidel», decía. Un arte que la dejó con la boca abierta. Completamente conquistada. «A ella le encantaba que le tocara la guitarra y le cantara. Siempre ha sido muy vergonzoso para esas cosas, pero ella estaba loca».

«Fidel se gana a mi madre»

Carrasco ha querido dejar claro que su pareja era del agrado de su progenitora. «Fidel se gana a mi madre en el punto en el que ella conoce a Fidel. Por eso, pese a todo lo que se ha dicho y todo lo que se han encargado de decir y de enmierdar la relación que ellos dos tenían… la sabía ella, la sabe él y la sé yo», añadía.

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Cuando la relación de Rocío Carrasco y Fidel salió a la luz se dijo de todo sobre él. «Que no trabaja», que era «un mantenido», «que no paga los cafés», según el abogado Rodríguez Meñéndez, o que «no ha trabajado en su vida» son algunas de las críticas que se podían escuchar en los medios de comunicación por parte de terceras personas 20 años atrás.

«Me da asco que la gente tenga que vomitar cosas humillantes»

«No interesaba que estuviera a mi lado y tenían que desprestigiarlo y humillarlo. Me parece una auténtica vergüenza. Me da asco que la gente tenga esa facilidad para vomitar cosas que son humillantes y que quieren dejar en mal lugar a alguien que no les ha hecho nunca nada en su vida», ha declarado Rocío, tajante.

«Está en su derecho de querer ser el gran desconocido para la mayoría de la gente y de ser el gran conocido para la gente que quiere. Lo dio todo y se metió en una historia de la que ha salido perjudicado sin pedir nada a cambio. Entro en esa relación con el corazón en las manos. Y me lo dio entero, sin pedir nada a cambio. Si hubiera sido un interesado otra hubiera sido la historia. Y otro gallo hubiera cantado», sentenciaba.