Antonio David Flores parecía tener trazado un plan para que su hijo David Flores no acudiera ya a la boda de su madre, Rocío Carrasco, en septiembre de 2016.


Hubo un día que Rocío Carrasco no vio llegar a su hijo, David Flores, después de haber pasado los días que le correspondían junto a su padre, Antonio David Flores. «El 23 de junio de 2016. Fue él con su mochila, sabiendo que se iba con el padre todo el verano y que cuando el padre lo trajera él iba a la boda de su mami y de Fidelito (como el joven llamaba a Fidel Albiac). Iba contentísimo porque iba a pasar el verano con su padre y sus hermanas, porque en agosto era la Feria de Málaga y entonces él ya tenía esquematizado», dice Rocío Carrasco al recordar el último día en el que pudo abrazar a su enano.

Y es que hubo un paso que dio Antonio David Flores que hizo que se viera el plan que parecía tener trazado para tener a su hijo con él en Málaga: «En una de las veces que la Fiscalía se pone en contacto conmigo para pedirme algunos documentos médicos de mi hijo, también el Libro de Familia, empadronamiento… Y es así cuando yo accedo al padrón, pido un certificado de empadronamiento del niño y de repente aparece que el niño está empadronado en Málaga. Y yo, ¿cómo? Tiene que ser un error. Voy al ayuntamiento para que me digan desde qué fecha está el niño empadronado en Málaga. Cuando veo el documento veo que el niño está empadronado allí desde marzo de 2016″, explica totalmente sorprendida por la estrategia que había llevado a cabo Antonio David.

Antonio David Flores tenía una estrategia marcada, según Rocío

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«Seis meses antes de mi boda, mi hijo ya estaba empadronado en Málaga. Todo obedecía a una estrategia marcada. El niño no iba a venir sí o sí, él ya lo tenía empadronado en Málaga. No sé cómo pudo empadronar a mi hijo sin mi firma. Me he asesorado y conmigo no se ha hecho nada. No sé cómo se produce este trámite. Ese día me doy cuenta de que ya no… (hace una pausa) que he parido dos veces pero que no tengo a ninguno de los dos».

Rocío Carrasco ha explicado que no pudo quitar la habitación de su hijo, no fue capaz: «La habitación de David estuvo después mucho tiempo intacta, la de Rocío, te mentiría si te dijera lo contrario, la quité al muy poquito tiempo. Yo soy madre y seré madre hasta el día que me muera, porque mi madre me parió madre».